Honduras
Una deuda de más de 1,200 millones de lempiras, salarios atrasados, obras inconclusas, planilla triplicada, calles llenas de baches y basura por doquier. Ésa es la herencia que el alcalde Rodolfo Padilla Sunseri está dejando a la otrora “Ciudad del Adelantado” a siete meses de que termine su gestión.
Desde el interior de la propia Alcaldía se admite que San Pedro Sula está descuidada. El proceso de reordenamiento se ha realizado a medias; el problema de los vendedores ambulantes sólo cambió de avenida: pasó de la tercera a la primera.
Las promesas de campaña del alcalde se quedaron en papel. Sesionar una vez al mes, por ejemplo, fue una utopía.
La actual administración ha recibido innumerables protestas de sus empleados, debido al atraso en el pago de sus salarios y la cantidad de asesores y paracaidistas de la administración municipal.
Cuando el edil asumió las riendas de la Alcaldía, la planilla ascendía a 16 millones de lempiras, según el ex vicealcalde Osmín Bautista. Pero ahora increíblemente es de 46 millones, aseguran los regidores.
“El bache financiero de la Alcaldía lo genera el 40 por ciento de empleados paracaidistas”, sentencia el regidor Aníbal Kelly. A esa “triste realidad” hay que sumar las mentiras del alcalde, quien prometió renunciar si no solventaba el desorden de los vendedores ambulantes y no buscar la reelección, pero aunque la Tercera Avenida se ve limpia, los buhoneros todavía no tienen un mercado donde ubicarse y siguen apostados en la calle. Los proyectos están a medias: de 61 contemplados en el famoso plan de inversión municipal que costará a los sampedranos 331 millones de lempiras, apenas hay 19 iniciados.
A pesar del descalabro financiero, Padilla Sunseri había planeado ausentarse 30 días del cargo argumentando problemas de salud. La reacción de los regidores fue tajante: no podía irse un mes dejando tremenda crisis. Tres días después, el alcalde argumentó que retornaba porque quería que los ediles lo critiquen de frente y negó haber solicitado permiso. ¿Cuál es la verdad? Todavía se desconoce.
Nunca vista
La crisis financiera y la mala administración son un secreto a voces que se ha manejado desde hace más de un año: estos problemas se agudizaron en los últimos meses.
El abogado y analista Edgardo Dumas considera que a estas alturas es difícil desconocer la situación de la Municipalidad.
“Hace algunos días se produjo una manifestación pública de la mayoría de los empleados que reclamaban por el atraso en los pagos”.
“Esa tardanza es una injusticia tremenda, pero hemos visto que la reacción de la Corporación Municipal en pleno no ha sido unitaria. Parece que los intereses o las diferencias de tipo político y particular no permiten ver la situación de la ciudad y no han encontrado una solución pronta y urgente, jugando con el bienestar de miles de familias sampedranas que padecen una serie de problemas”.
El analista explica que la Corporación Municipal debe tomar una actitud distinta y pensar única y exclusivamente en los intereses de la ciudad y convocar al Consejo de Desarrollo Municipal, lo cual es obligación de todas las municipalidades para que los integrantes ofrezcan alternativas, ayuda, iniciativas o consejos a fin de que se resuelva el problema inmediatamente.
“Lo más triste de la situación es que al alcalde y sus regidores les queda muy poco tiempo en sus cargos y esa situación hace pensar que algunos de ellos se retirarán a las cuestiones políticas y no van a tener tiempo de atender las necesidades que durante tres años ha padecido la ciudad y que ahora al parecer se han desbordado”.
Dumas señala que se debe tener bien claro que los pueblos no se suicidan, sino que explotan, y eso es lo que está ocurriendo en San Pedro Sula con el caos actual. “A eso estamos llegando en la ciudad. Los sampedranos no soportarán más desorden”, afirma.
El abogado dice que si se hubiesen dado correctivos, el caos financiero sería menor. “Este municipio tiene el mayor ingreso del país y es cuestión de saber manejar ingresos y egresos, así como un plan de desarrollo y un plan en beneficio de la comunidad”.
Se necesita compromiso
“Es cuestión de usar la creatividad, administrar y buscar el apoyo de personas con capacidad para establecer una política gerencial y, lo más importante, la dedicación del 100 por ciento a las actividades que corresponden a la Municipalidad para conjuntamente encontrar la solución del problema porque de lo contrario se sabrá cuándo principia, pero no cuándo termina”. El ex ministro dijo que las marchas se han originado por el atraso en los salarios “eso es una irresponsabilidad total en el manejo de los fondos públicos”. “No existe ninguna excusa en el ámbito departamental y local para no cumplir con los salarios porque son un derecho universal”.
Expresó que como sampedrano basta recorrer la ciudad para saber que está abandonada, lo cual se refleja en el estado de las calles, los promontorios de basura, el control del tráfico y la inseguridad. Las personas lo atribuyen a la mala administración de la Municipalidad.
Se han tomado medidas
A pesar de las críticas de la mayoría de sectores por el abandono de la ciudad y el descalabro financiero, el oficial mayor de la Municipalidad, Roberto Paz, indica que al iniciar la actual gestión municipal se identificaron muchas obligaciones pendientes de pago que evidenciaban una difícil situación financiera que debía superarse y ordenarse antes de cualquier inversión.
“Existía enorme cantidad de pasivos con proveedores de bienes y servicios, contratistas de obras y la banca local. Se debían siete quincenas de sueldos y salarios a empleados municipales”. Paz dice que eso ocasionaba malestar y ausencia de confianza en la ciudadanía, además de la mora en la recolección de los desechos sólidos por todos los rumbos de la ciudad. La basura se acumulaba en las vías, ya que los servicios de acarreo tenían niveles muy bajos de eficiencia y atención debido al incumplimiento de los pagos derivados de sus contratos.
Recordó que la desatención en el mantenimiento de las vías agravaba el panorama porque, debido a similares razones, existía avanzado y desproporcionado deterioro en el pavimento de las calles por carencia de bacheo.
Reveló que se han pagado 700 millones de lempiras a la banca privada y se están pagando mil 280 millones de lempiras en préstamos que representan un promedio de 240 millones de lempiras anuales en intereses.
Lo cierto es que aunque el sampedrano no pierde el orgullo por su ciudad, es innegable que en estos tiempos hay mucha frustración por estas calles descuidadas, llenas de basura y baches, por la inseguridad que tiene atrapadas a sus colonias y por la desidia que ha caracterizado a sus autoridades.
