Quién no ha escuchado la frase “es que él nació cansado” esto a raíz de la falta de energía que muestran algunas personas al momento de comenzar una faena. Y es que para muchos la pereza se ha convertido en todo un estilo de vida, mientras otros la ven como un pecado capital.Pero según recientes estudios mencionados en el British Medical Journal, la pereza en algunos casos no es más que una señal de alerta ante: El Desorden de Déficit Motivacional. En Amiga te alertamos de cómo diferenciar a la pereza de esta nueva enfermedad, y así poder tratarla a tiempo. ¿De qué se trata?La pereza extrema podría ser, más que un vicio o un pecado capital, un trastorno de la motivación con una clara base fisiológica. Al menos esa es la conclusión a la que ha llegado un equipo de neurólogos de la Universidad de Newcastle (Australia), cuyos hallazgos acaban de verse reflejados en el British Medical Journal. Según la descripción que hacen los autores de esta nueva alteración, que han bautizado con el nombre de Desorden de Deficiencia Motivacional (MoDeD, según sus siglas en inglés), los síntomas son una gran apatía incontrolable, así como una enorme debilidad que dificulta emprender las tareas mínimas.
En casos extremos, el ritmo cardiaco y la respiración pueden verse comprometidos, lo que llegaría a poner la salud del afectado en un grave peligro. Los descubridores de la patología, que se diagnostica después de someter a los pacientes con una motivación anormalmente baja a una tomografía por Emisión de Positrones (PET) para determinar su respuesta cerebral a los estímulos extremos, admiten que esta enfermedad es muy poco conocida y, por ello, no se sabe su verdadera incidencia (aunque calculan que puede afectar a uno de cada cinco habitantes), así como la terapia más adecuada, en resumen.
Sin embargo, en opinión de los expertos los candidatos mejor posicionados para paliarlo son los antagonistas de los receptores cannabinoides CB1 (usados contra el Alzheimer), aunque por ahora no se han obtenido resultados concluyentes. Finalmente, los autores advierten de que su estudio no implica que todos los perezosos puedan ‘curarse’ con medicación; en su gran mayoría son perezos que han hecho de este todo un modus vivendum, pero no están enfermos.
Otras causas de la pereza...
En ocasiones se puede asociar la falta de motivación a cierto grado de depresión, lo que lleva a cada persona a no mostrar interés por tareas cotidianas. El punto es atender a tiempo cualquier síntoma poco normal o habitual en las persona. Tratar de encontrar la causa del por qué no están realizando proyectos en pro de su vida, por qué han perdido el deseo ya sea de trabajar, estudiar o hasta de levantarse cada mañana. En cualquiera de estos casos es importante siempre acudir a un psicólogo para saber si se esta cruzando por una depresión o a un neurólogo para saber si esa pereza o falta de motivación es sólo una señal de alerta ante este nuevo mal que aqueja: El Desorden de Deficit Motivacional. Y así poder tratar a tiempo al que lo padece.
Un entorno positivo
“En los seres humanos la motivación engloba tanto los impulsos conscientes como los inconscientes. Estas personas ameritan ayuda profesional para que puedan restablecer su salud motivacional. Muchas veces lo encontramos en cuadros depresivos como uno de los síntomas importantes. Existe ayuda psicológica para el déficit motivacional la cual estará enmarcada en relación a cada cuadro personal, es decir que no existen recetas únicas para todas las personas, cada cual recibirá un tratamiento individualizado. No obstante vale mencionar que como recomendación general es vital la ayuda del entorno, es decir el apoyo de los seres queridos, que lo animen, que lo refuercen, que lo fortalezcan, por lo tanto es conveniente rodearse de gente positiva, proactiva, también leer acerca de cómo controlar las frustraciones, organizarse, realizar actividades recreativas, deporte, música y todo aquello que le brinde relajación sana, pero sobretodo es fundamental la acción e influencia de su entorno, familia, amistades, grupo de la iglesia y grupos sociales”.
Lic. Fabiola Soto Carvo de Echenique Psicóloga
