Doce minutos de juego al día, por un año, pueden transformar a un niño de por vida. El brasileño Celso Antunes, especialista en inteligencia y cognición, tiene la certeza de que esto funciona.
“Organizamos 12 áreas a estimular y desarrollamos un proyecto en el que los niños de 5 a 8 años de edad pasarían 12 minutos por día con sus padres, abuelos o mediadores en un trabajo de estimulación”, explica Antunes, “cada día trabajando un sector diferente, y cuando se completa el ciclo, se vuelve al primero”.
Y es que Antunes, experto en educación, es autor de 180 libros didácticos de temas ligados al aprendizaje, de los que ha vendido 11 millones de ejemplares en todo el mundo desde 1963.
El especialista, aplicó por primera vez este proyecto, llamado “12 días, 12 minutos”, en 1995 a 50 niños de una comunidad marginada en Brasil. “Después del año los resultados fueron admirables, pero lo más importante es que cuando el proyecto completó 10 años buscamos a los jóvenes y los resultados continuaban significativos”, indica.
“Aquellos que están en la escuela están siempre entre los mejores alumnos, otros, como es una comunidad muy pobre, están en cargos y posiciones más importantes que quienes no participaron”.
Es por esto que Antunes propone a quien esté a cargo de la crianza de los niños, realizar esta tarea que no implica costos sino minutos. “Cada día es abrir en casa un espacio que se puede llamar ‘la hora de la fantasía’, ‘la hora de creatividad’ o el nombre que quiera dar”, explica, “se olvidan del teléfono y se apaga la televisión, para estimular cada una de esas 12 áreas”.
Las áreas son: hablar, ver, escuchar, tocar, oler, probar, hacer cuentas, hacer amigos, bailar, pensar, crear y conocerse. “Escoger de cuatro a seis juegos en los 12 minutos, no hay un número fijo porque a veces los niños les gusta un juego y quieren más de ese”. Lo primero que tiene que hacer la madre es preguntarse qué áreas piensa estimular y después seleccionar, con ayuda de libros, las actividades.
La frecuencia es la clave
En función de la propia capacidad y evolución de los niños se pueden ir complicando los juegos.
“Lo más importantes es la frecuencia, tal como la actividad física”.
El día dedicado a la danza, ejemplifica, se pueden buscar juegos que involucren la totalidad de movimientos. Cada día es abrir en casa un espacio que se puede llamar: “la hora de la fantasía”, “la hora de la creatividad”, etc.
Hace cuatro décadas este proyecto era imposible. Los padres le pedían a Dios que mi hijo sea inteligente, hoy yo puedo ayudarlo.
