Mónica tiene tres años de casada y ya está en proceso de divorcio; su esposo no es ahora la misma persona que conoció en el noviazgo, pues se va de fiesta casi a diario y regresa en la madrugada, sin importarle la preocupación de su esposa y su familia. ¿Adónde quedaron los recuerdos de aquel hombre que le robó el corazón, que era comprensivo y que iba a estar a su lado en las buenas y en las malas?. El resultado es que ahora ella se lamenta de no haber conocido su “otra cara”, quizás así hubiera tomado una mejor decisión.
Los psicólogos de pareja aconsejan que las personas deben revisar la etapa del noviazgo, porque ese tiempo es como una prevención para conocer a la pareja y la posibilidad de encontrarle su verdadera cara o a veces hasta más. Es importante que separen la etapa del enamoramiento para ver la situación real, aunque es muy difícil, ya que la atracción existe y la parte emocional influye.
Definir espacios
Para esto deben permitirse los espacios en pareja, es decir seguir teniendo tiempo para las otras actividades y de esta forma ver si los dos están posibilitados para estar juntos y enfrentar un compromiso formal.
Aunque la parte emocional y soñadora de la mujer no le permite poner en juego estos aspectos reales, porque siempre espera estar enamorada, el hombre lo ve sólo como parte de la conquista y nada más.
Cuando el hombre culmina la etapa de seducir entiende que ya todo terminó, y ahora tiene que ser como realmente es; aquí es donde sale su verdadera personalidad y sobretodo las diferencias entre ambos.
Lo más importante es que las parejas jóvenes entiendan que están en un nuevo proceso, ambos vienen de hogares con costumbres diferentes y que deben esforzarse por adaptarse al otro y muchas veces, ceder en aspectos que dañan el matrimonio.
