Llegan las fiestas y con ellas los excesos. Comidas copiosas que sólo te dejan unas libras de más y el remordimiento de haber roto la dieta. No hay duda que las cenas de fin de año representan los mejores festines. La inversión de tiempo para la preparación se reflejarán en una mesa estelar: el clásico pavo, acompañantes, salsas, tragos y postre. Sin embargo, recuerda que esto implica muchas veces el consumo de más de 2,000 calorías en una sola noche: es decir, lo que una persona necesita todo un día de trabajo (cuatro comidas). Por lo que, con este ritmo de alimentación que suele contener mucha grasa, una persona fácilmente puede subir entre tres y cinco kilos en la última semana del año. Es por esto, que debes tener especial cuidado.
Cambia tus platos
Cuando una persona consume comidas muy calóricas o pesadas en términos de contenido graso el organismo siente una especie de agresión que se transforma en problemas gástricos.
Ante esto, los especialistas recomiendan una buena moderación y distribución del consumo de calorías a lo largo del día, para que no te concentres sólo en la cena, y no cometas el error de comer de forma precipitada y en grandes cantidades.
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