Honduras
Poco a poco el mundo se abre a Honduras. La llegada de una comisión del Congreso de Brasil para conocer la realidad de la crisis política nacional levantó el ánimo de las instituciones nacionales.
La delegación de cinco congresistas brasileños, que llegó la noche del miércoles a Tegucigalpa, se reunió con los 15 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el Comisionado de Derechos Humanos, el ex mandatario Manuel Zelaya y hoy lo hará con el presidente de la República, Roberto Micheletti.
Los encuentros tienen el fin de conocer la situación de la sede diplomática y la crisis que vive Honduras por la destitución de Zelaya el 28 de junio.
La comisión de Brasil estuvo encabezada por el coordinador y diputado Raúl Jungmann, del opositor partido Popular Socialista, y por los diputados Marcordes Gadelha y Bruno Araujo, del gobernante Partido Social Democracia Brasileña. Además, Mauricio Rands, diputado demócrata; Iván Valente, diputado y líder del Partido Socialismo y Libertad; y Janete Rocha Pieta, diputada federal del estado de Sao Paulo.
Respeto a embajada
La misión de diputados brasileños pidió a la Corte Suprema de Justicia respeto por la “integridad” de la embajada de su país, donde se encuentra Zelaya.
El coordinador del grupo, Raúl Jungmann, declaró que pidieron a la CSJ “el respeto a la integridad de la embajada de Brasil”. “Ésa es nuestra preocupación”, subrayó Jungmann, del opositor Partido Popular Socialista brasileño, y reiteró el deseo de que haya “diálogo para la superación de la crisis” de Honduras.
El presidente de la CSJ, Jorge Rivera, dijo que les informaron “que estamos en toda la disposición de dar la protección jurídica a la sede y a todas las personas que la están ocupando”. Aseguró que la CSJ “respetará los convenios internacionales y protegerá la sede diplomática”.
“Un ejemplo al mundo”
Los brasileños visitaron al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio.
Para el ombudsman, el Parlamento brasileño le está dando una lección a la OEA y a la ONU al enviar una misión a Honduras para informarse de la realidad. Custodio consideró que lo acontecido en la embajada de Brasil el pasado 21 de septiembre fue un “asalto”, pues las autoridades brasileñas no autorizaron el ingreso de Zelaya.
Custodio dijo en entrevista a la radio que los parlamentarios le confirmaron tal versión, durante la reunión que sostuvieron.
La embajada “fue asaltada por quienes la ocupan actualmente y no por fuerzas del gobierno, por haber ingresado sin la autorización del gobierno de Brasil o del personal diplomático que estaba en ese momento en esa sede”, manifestó. También dijo que les había aclarado varias dudas y preocupaciones sobre lo acontecido en el país.
Ampliar plazo
En su visita al Congreso Nacional, los cariocas lograron comprometer al presidente de ese poder, José Alfredo Saavedra, a pedirle al presidente Micheletti que amplíe el plazo de 10 días dado a Brasil para que defina el estatus de Zelaya.
Hoy enviarán la petición a Casa Presidencial.
Jungmann agradeció la decisión de Saavedra y apuntó que “es el resultado de la diplomacia parlamentaria” que el grupo ha venido a hacer a Honduras. No obstante, subrayó que lo deseable sería “la suspensión” del plazo, lo cual sería “un gesto de buena voluntad”.
Jungmann también dijo que confía en que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reconsidere su posición de que Zelaya puede quedarse el tiempo que considere necesario en la embajada.
Piden moderación
La misión respaldó ayer la permanencia de Zelaya en la embajada, pero le pidió moderación para contribuir a la solución de la crisis.
“Nosotros no podríamos dejar de dar abrigo humanitario al señor Zelaya porque ésta es una tradición de Brasil”, declaró Jungmann, tras reunirse con el ex gobernante.
Pero “se ha dicho al propio presidente Zelaya que la intervención de él en la vida pública de Honduras a partir de la Embajada de Brasil, la confrontación política a partir de la Embajada de Brasil, nos da desconcierto, nos causa, por tanto, dificultades”, señaló.
“Entendemos que todo tipo de comunicación debe ser pacífica, debe ser moderada”, y contribuir en la búsqueda “de solución para este problema”, añadió.
En opinión de Rands, “la comunidad internacional debe respetar los asuntos internos de Honduras”, además, “puede auxiliar” y “contribuir para la mediación”.
