Japón
Trozos de fuselaje calcinados, cajas negras desfondadas, fotos de huérfanos traumatizados abrazando féretros entre llantos: lejos de pretender olvidar sus accidentes más mortíferos, las aerolíneas japonesas conservan abiertas sus heridas en museos.
Japan Airlines, JAL, abrió en 2006 el Centro de Promoción de la Seguridad y All Nippon Airways, ANA, hizo lo mismo en 2007 con su Centro de Educación en Seguridad, ambos en las inmediaciones del aeropuerto de Tokio-Haneda. Su fin es sensibilizar al personal de las compañías.
Las dos compañías figuran entre las más seguras del mundo: ANA no ha tenido ningún accidente que haya causado muerte de pasajeros desde 1971 y JAL desde 1985. Pero ésa es la razón de ser de sus “museos del accidente”, enmarcados en las tradiciones japonesas de contrición y rigor. Ambas empresas están seguras de que la memoria de los accidentes seguirá estando viva.
