Honduras
Refugiados en las sedes de las embajadas en varios países del exterior, 16 ex diplomáticos hondureños continúan sin obedecer una orden de la Secretaría de Relaciones Exteriores en la que se les informó que sus funciones cesaron.
Aunque la comunidad internacional los continúa reconociendo como embajadores de Honduras, el gobierno de transición de Roberto Micheletti los destituyó por mantener posturas que van en contra de los intereses del país. En este caso cabe recordar la participación del ex embajador en la Organización de Estados Americanos, OEA, Carlos Sosa Coello, quien votó en contra de Honduras para que ese organismo suspendiera el país.
“No sé si esta actitud de estos ex embajadores podría calificarse como traición a la patria porque no soy abogada; creo que el mismo Congreso Nacional debería estar preocupado para analizar esta situación porque ya está en juego la política exterior de Honduras, la misma seguridad nacional y creo que habrá que tomar medidas muy serias al respecto”, manifestó la vicecanciller, Martha Lorena Alvarado.
Destituidos
Los 16 embajadores destituidos por la Cancillería de la República son Jorge Arturo Reina, quien representaba a Honduras en las Naciones Unidas, ONU, y Carlos Sosa Coello en la OEA. También se destituyó a Rosalinda Bueso Asfura, ex embajadora en México, Bessy Rossana Valenzuela en Guatemala, Coritza Maribel Suazo en Costa Rica, Juan Alfaro Posadas en Panamá y Germán Francisco Espina en Venezuela.
De Colombia se destituyó a Rafael Murillo Selva, Nadina Joyce Lefebvre Labró en Japón, Juan Ramón Elvir en Cuba, José Eduardo Norris Madrid en Jamaica, Manuel Sandoval Cabrera en Belice, Max Velásquez Díaz en Francia, Roberto Martínez Castañeda en Alemania, René Umaña en Corea del Sur y Rodolfo Pastor quien fungía como segundo al mando en la embajada de Estados Unidos. Fuentes en Cancillería revelaron a LA PRENSA que la única diplomática que acató la destitución fue la ex embajadora en Costa Rica, Coritza Suazo, quien pidió a las nuevas autoridades su cancelación oficial.
“Relaciones Exteriores ha solicitado la inmediata intervención del Tribunal Superior de Cuentas, TSC, Ministerio Público y la Procuraduría General de la República, PGR, en vista de que, algunas de estas personas están usurpando cargos y reteniendo bienes del Estado, a fin de que estas instituciones tomen las medidas que conforme a derecho correspondan”, comunicó la Cancillería el 17 de julio.
Desacato
Los 16 embajadores ya cesaron en sus funciones y ahora la Cancillería espera que las instituciones competentes den el siguiente paso, que serían los requerimientos. “Ha habido usurpación de sus funciones, abuso de las propiedades del Estado. Estos embajadores tienen que acatar las instrucciones que se les ha dado para que suspendan sus cargos, por ejemplo en México, la embajada es una propiedad hondureña, es nuestra casa”, declaró la vicecanciller al rememorar la actitud que ha sostenido la ex embajadora en México, Rosalinda Bueso, quién se acuarteló en las instalaciones del DF. y hasta el momento se rehúsa a dejar el cargo.
Con el apoyo de la ex canciller Patricia Rodas, quien se refugió en México los primeros días después de la destitución de Zelaya, Rosalinda Bueso logró que la Cancillería mexicana expulsara al cónsul Rigoberto López, junto con otros empleados, por negarse a entregarle especies fiscales y dinero del consulado a Bueso.
Y es que de los 16 ex diplomáticos que se han atrincherado en las sedes de las embajadas, a diez les ha llovido sobre mojado. Hace unos días trascendieron los sueldos exorbitantes que devengaban al mes en el gobierno de Manuel Zelaya.
Cuestionamientos
También algunos de estos ex embajadores han sido nombrados en algunos escándalos que ocuparon portadas en los medios de comunicación. Cuando Zelaya Rosales nombró a Jorge Arturo Reina como representante de Honduras en la ONU, éste se desempeñaba como ministro de Gobernación y Justicia. Algunos sectores consideraron que el nombramiento de Reina en la ONU era una señal de rebeldía de Zelaya contra Estados Unidos, ya que al ex diplomático el Departamento de Estado le había cancelado la visa por actos terroristas.
Después del derrocamiento de Zelaya, la OEA suspendió a Honduras como Estado, por lo que algunos analistas han mencionado que el atrincheramiento de Carlos Sosa Coello en esa organización no tiene sentido. De la misma manera, mientras Juan Alfaro Posadas fungía como embajador en Panamá, trascendieron algunas denuncias de abusos laborales por parte del ex diplomático.
Otro de los 16 embajadores destituidos acaparó la atención de los hondureños por varias semanas: Germán Espinal, ex embajador en Venezuela, quien se vio obligado a renunciar como titular de la Dirección de Migración y Extranjería por el alarmante tráfico de cubanos. Otro caso similar en cuanto al escándalo pasó con la ex embajadora en Japón, Nadina Lefebvre. Hace meses trascendió el nombre de la diplomática de carrera por ser la supuesta propietaria del lujoso edificio que ocupa en la actualidad la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, Enee. Debido a que ex funcionarios del Gobierno de Zelaya sobrevaloraron el alquiler del edificio, los juzgados de la República emitieron orden de captura contra tres ex ministros: Rebeca Santos, Rixi Moncada y Arístides Mejía.
Manutención
Después que la Cancillería destituyó a estos embajadores también dejo de pagarles el salario, por lo que iniciaron las dudas de cómo están pagando sus gastos los ex diplomáticos. “Cómo se sostienen en el cargo es una buena pregunta. Ésa es la pregunta que nos hacemos aquí en Cancillería, sobre todo los que están en países donde el costo de vida es muy alto. Ésa es una cuestión que deberán responder en su momento a las autoridades correspondientes, sobre todo por recibir dinero de otro Gobierno o de otra organización mientras se está representando a Honduras”, afirmó la vicecanciller.
“El Grulac es el grupo de países de América Latina que están adscritos a la ONU, aunque no lo hemos podido confirmar, que a través de ellos se han hecho gestiones en otros Gobiernos para que las Cancillerías mantengan relaciones con estos embajadores. No tengo nombres específicos de quienes, sólo el de las Naciones Unidas (Jorge Arturo Reina), se nos ha dicho que es muy probable que esté siendo financiado por el Grulac, cuyo tesorero aparentemente es Venezuela”, informó la vicecanciller. Cabe señalar que Alvarado explicó que está manejando esa información para ser investigada, aunque reiteró que no es ratificada.