Nicaragua
El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya aceptó el lunes un ofrecimiento del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, de viajar con él a su país para recuperar el poder.
"Voy a pedirle, si usted (Insulza) lo desea —va a ser voluntario_, volver a un país donde hubo un golpe de Estado. Le voy a pedir que me acompañe; usted me lo ha ofecido y yo aceptó su ofrecimiento", dijo Zelaya, quien invitó a los mandatarios presentes en la reunión del SICA, el ALBA y el Grupo de Río a que lo acompañen.
El viaje de Zelaya sería el jueves, según dijo, porque el martes viaja a reunión de cancilleres de la Organización de los Estados Americanos. Informó que viajaba a Washington la misma noche del lunes.
Insulza le ofreció viajar a Honduras para "exigir", por ejemplo, "la libertad de los detenidos", aunque según dijo han surgido voces en la OEA de que sería como "legimar al gobierno de facto".
Dijo, sin embargo, que sería "importante ponerse de acuerdo, porque hay que presionar por todas partes".
Agregó que en la OEA existe unanimidad también para "negar la sal y el agua" al gobierno ilegítimo de Honduras, y reiteró que el organismo reconoce como gobierno plenamente legítimo de ese país al del presidente Zelaya, y "lo que él quiera que haga lo vamos a hacer".
El Grupo de Río, reunido en esta capital, emitió una declaración en la que suma su "enérgica condena" al golpe de Estado contra Zelaya, lo reconoce como "único gobierno" de Honduras y le ofrece "su total respaldo" y que sea "restituido de forma inmediata e incondicional en su cargo".
Desconoce al gobierno golpista porque "carece de legitimidad por ser resultado de un golpe de Estado" y demanda garantizar la libertad de expresión y la seguridad física de los representantes de los medios de comunicación.
Insta, además, a las fuerzas armadas "a que se subordinen a su presidente" y exige "respeto a los derechos humanos y "preservar" las garantías ciudadanas.
El Grupo acordó además crear una comisión presidencial para "investigar crímenes y violaciones a los derechos humanos" durante el golpe.
Insta también a la asamblea general extraordinaria de la OEA, que el martes se reunirá en Washington, que adopte "drásticas resoluciones" para restablecer la vida democrática de Honduras y "reinstalar" a Zelaya
Los líderes del ALBA, uno de los grupos regionales que se reunieron el lunes en Managua para analizar el golpe en Honduras, acordaron retirar a sus embajadores de Tegucigalpa y apoyar una "insurrección popular" para propiciar la restitución de Zelaya a su puesto y rechazar al gobierno erigido en su lugar.
En tanto, Guatemala, Nicaragua y El Salvador acordaron suspender durante 48 horas el comercio a través de sus fronteras con Honduras.
El presidente nicaragüense Daniel Ortega leyó la resolución de apoyo del grupo CA-4, integrado por los tres países en centroamericanos citados y Honduras. El texto contempló "como primer medida... el cierre de comercio por las fronteras terrestres durante 48 horas".
La resolución fue de los presidentes salvadoreños Mauricio Funes, el guatemalteco Alvaro Colom y Ortega, congregados en la capital nicaragüense para participar en una cumbre del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), en que se adoptó una resolución que contempló suspender relaciones con el gobierno en Honduras del presidente designado Roberto Micheletti.
El SICA ordenó a sus embajadores ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) "suspender de forma inmediata todos los préstamos y desembolsos" al gobierno hondureño, mientras éste no sea encabezado por Zelaya.
El bloque centroamericano también respaldó una resolución de la OEA sobre la situación en Honduras y convino solicitar una reunión del Consejo de
