Honduras
La incertidumbre se apoderó ayer de la nación tras la destitución de Manuel Zelaya Rosales como presidente de la República.
En municipios como La Lima, San Manuel, Choloma, Puerto Cortés, Omoa y Siguatepeque se percibía la tensión, sobre todo entre quienes pretendían llevar a cabo la encuesta popular.
Los habitantes cholomeños demostraron su amor por la patria al entender que la consulta era un acto ilegal.
En las calles hubo escaso tránsito y bajó el movimiento comercial.
Un contingente de militares enviados desde la 105 Brigada de Infantería de San Pedro Sula se encargó de recorrer todas las escuelas e institutos oficiales donde se pretendía realizar la consulta y decomisar, por orden del Juzgado de lo Contencioso Administrativo, todo el material para la votación.
En Choloma, los miembros del Ejército visitaron la escuela República de Costa Rica, José Cecilio del Valle, Ramón Montoya, Rafael Pineda Ponce y la Oswaldo López Arellano, en ésta no se encontró personal, pero sí gran cantidad de boletas que se quemaban en el estadio contiguo a la escuela.
Según los vecinos, los activistas entraron a las cinco de la mañana al centro educativo, pero al conocer de la expulsión del ex presidente Manuel Zelaya, inmediatamente incendiaron los documentos.
Pese a no decomisar material, el fiscal Manuel López dijo que lo que se buscaba era evitar el proceso.
“Andamos cumpliendo con la orden del Juzgado, gracias a Dios la gente obedeció las indicaciones de muchas instituciones y no acudió”, expresó el fiscal López.
Oposición en La Lima
La tensión se apoderó de grupos de activistas que promovían la cuarta urna. Un fuerte contingente militar de la Fuerza aérea Armando Escalón y de la 105 Brigada de Infantería desmanteló las urnas instaladas en las escuelas y los parques de los municipios en La Lima. En lugares como San Manuel, Potrerillos y Pimienta el retiro de las urnas fue más pacífico y varias de éstas fueron quemadas por la Fiscalía y el Ejército.
La crisis política se hizo sentir en Villanueva, donde los pobladores acudieron a las gasolineras para abastecer su vehículo de combustible, y a los supermercados y las pulperías desde tempranas horas de la mañana para comprar los víveres necesarios.
En Puerto Cortés y Omoa
En estos dos municipios, el decomiso de la primera urna se realizó en la comunidad garífuna de Travesía y luego continuó en otros sitios. Por temor a disturbios, el comercio permaneció cerrado.
Autoridades del Ministerio Público y del Ejército se presentaron en las instalaciones del Sindicato de la Empresa Nacional Portuaria, Sitraenp, y desalojaron a las personas que allí se encontraban; ante la acción, un grupo de manifestantes decidió realizar una marcha por las calles del centro porteño.
Los puentes, las subestaciones eléctricas, calles y las instalaciones de la Empresa Nacional Portuaria, ENP, fueron militarizadas por la Fuerza Naval con el propósito de proteger los bienes del Estado y prevenir cualquier acto vandálico en la ciudad.
En Siguatepeque
Más de 100 miembros de las Fuerzas Armadas en la ciudad resguardaron a la población de Siguatepeque a fin de evitar disturbios.
Los militares llegaron a la ciudad para proceder al decomiso del material de la cuarta urna, se dirigieron a las escuelas Luis Landa y Renacimiento y al colegio Bernardo Muñoz Hernández, donde se efectuaría el proceso. Gracias a la presencia militar y a la colaboración de los ciudadanos no hubo hechos que lamentar.
Un miembro del comité de ese proceso comentó que “todo se había caído” con la destitución del presidente Manuel Zelaya, por eso decidieron retirarse voluntariamente.