Honduras
Un bebé de un año y su hermanita de tres perdieron la vida ayer al ser arrastrados por una repentina corriente esta ciudad. Su familia los llora desconsoladamente.
Sólo 30 minutos bastaron para que la vida de la familia Díaz Aguilar cambiara por completo.
Los pequeños se conducían junto a sus padres en un Honda Civic rojo. Venían de un centro comercial.
La 13 calle se convirtió en un río desbordado. Arrastró al carro y lo hizo dar varias vueltas, lo que provocó que los hermanitos salieran por las ventanas y fueran arrastrados por el agua varias cuadras abajo.
El automotor fue llevado por las grandes olas que se formaban 200 metros adelante del parqueo del centro comercial del que salió la familia Díaz Aguilar. El vehículo quedó en la 13 calle y 10 avenida suroeste del barrio Paz Barahona.
El hecho ocurrió a eso de las 6.30 de la tarde.
La pequeña Andrea Denisse Díaz Aguilar fue arrastrada por la corriente a 600 metros del carro. Su cuerpecito quedó golpeado y casi desnudo. Fue encontrada por los vecinos que observaron la tragedia.
La niña quedó debajo de un turismo estacionado frente a una vivienda.
“Miré que algo era llevado por la gran corriente de agua y pensé que era un tubo, pero me fijé que meneaba algo y llamé a mi papá. Cuando llegamos a ver, miramos que era una niña y la sacamos de la corriente”, manifestó Ernesto Girón, un vecino que sacó a la pequeña del agua.
El menor de un año fue identificado como Joaquín Díaz Aguilar. Su cuerpo fue hallado minutos después en las cercanías del asilo de ancianos Perpetuo Socorro, siempre en la 13 calle. Según informó la Policía, el menor fue rescatado por vecinos que lo trasladaron a una clínica privada, pero el intento de salvarlo fue en vano porque llegó sin vida.
La madre de los pequeños resultó gravemente herida, por lo cual fue llevada a un centro asistencial privado. Sus familiares dijeron que su estado de salud era delicado.
Búsqueda desesperada
El padre de los pequeños, Joaquín Díaz Portillo, a quien también lo arrastró la fuerte corriente, dejándolo con lesiones leves, buscó desesperadamente a sus dos hijos con la esperanza de encontrarlos con vida. Fue llevado por la misma patrulla en que fue rescatado de cuadra en cuadra en busca de sus pequeños.
La sorpresa fue al llegar a la casa donde tenían el cuerpo de su hija de tres años tapado con una sábana blanca. Fue un momento desgarrador. Joaquín se bajó de la patrulla, se acercó al mesón donde yacía el pequeño cuerpo, levantó la sábana y reconoció a su hija. “Sí es ella”, les dijo a los agentes y prosiguió la búsqueda de su vástago.
Al llegar a la clínica adonde fue trasladado su hijo, el apesarado padre tiró la puerta del cuarto donde se encontraba el niño, ya que el personal de la clínica no lo dejaba ingresar.
Calles inundadas
La fuerte tormenta de ayer demostró la vulnerabilidad que existe en la ciudad. Las vías quedaron totalmente llenas, dejaron varios carros dañados y provocaron un verdadero caos vehicular por varias horas.
Una de las calles más dañadas fue la 13 del barrio Paz Barahona. Unos 300 metros de asfato fueron levantados por la lluvia.