Honduras
Cada año, la casa de dos plantas de la familia Domínguez Nieto era el refugio de los vecinos de la colonia Guadalupe.
Por ser la única vivienda de dos pisos, allí ponían a salvo sus pertenencias y hasta sus vidas cada vez que las crecidas del ramal del Ulúa, en el sector de La Marimba, irrumpían violentamente en la comunidad.
Esa casa que les permitía pasar con seguridad las inundaciones ahora está en el suelo por culpa del terremoto del 28 de mayo.
A quince días del sismo que llegó de madrugada, arrebatándole la vida a siete personas y la tranquilidad a varios millones de hondureños, los escombros permanecen intactos.
Al trauma de ver derribado el fruto de su esfuerzo se suma la impotencia de la familia Domínguez Nieto por no tener recursos de los cuales echar mano.
Por ningún lado ven llegar la tan anunciada ayuda promovida por el Gobierno un día después del primer movimiento sísmico.
Leonardo Domínguez es el jefe la familia compuesta por once integrantes. Después del terremoto, su vida y la de su familia ya no son las mismas.
Para evitar que el terror ocasionado por las réplicas les quite la poca paz que les queda, pasan el día entero dentro de un busito donde instalaron un televisor para ver noticias y divagarse un rato.
Su suegra es la más afectada. Orbelina Cruz dormía en la segunda planta cuando comenzó el terremoto. “No puedo dormir; vivo aterrorizada. El segundo terremoto me traumó más, estoy desesperada”, expresó.
La sacudida la sintió terriblemente porque dormía en una hamaca. Ella y su nieta Gloria Yanet están vivas de milagro gracias a la hamaca que las arrastró cuando cayó la primera pared e impidió que falleciera aplastada por otra pared.
“Lo único que queremos es que no se olviden de nosotros. Perdimos nuestra casa, el vehículo que usábamos para trabajar y una sierra con la que me ganaba la vida”, dijo en tono desesperado Domínguez.
Aunque sabe que los 12 mil lempiras que ofreció el Gobierno a quienes perdieron sus casas sólo serán un paliativo, urge que de una vez les lleguen.
“Con ese dinero hemos planeado mandar a retirar los restos de la casa. Por moverlos nos están cobrando 10 mil lempiras. Queremos levantarnos de nuevo, pero necesitamos ayuda. La casa fue nuestra gran inversión. En ella gastamos 700 mil lempiras”, exclamó Waldina Nieto, jefa de la familia afectada.
Se reactivan fallas
Mientras los Domínguez buscan volver a la normalidad y superar el trauma que les han dejado los sismos y sus innumerables réplicas, las noticias no son muy halagadoras. Según Gonzalo Cruz, experto en geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, tras los fenómenos se reactivaron varias fallas geológicas dormidas.
Explicó que algunas réplicas ocurren por fallas y microfallas geológicas o hundimientos producto de las enormes cuevas subterráneas en zonas como Marale en Francisco Morazán, Bonito Oriental en Colón y Taulabé en Comayagua.
El mayor peligro está en los departamentos de Islas de la Bahía, Atlántida, Cortés, Yoro y Colón, donde se han activado varias fallas a consecuencia del terremoto de 7.1 grados en la escala de Richter del 28 de mayo.
También hay fallas reactivadas en los ríos Chamelecón y Ulúa, La Ceiba, El Aguán, Pueblo Nuevo, El Cisne y El Caimán; todas activas por la acumulación de energía sobre la corteza terrestre, afirmó.
“Después del sismo de 7.1 grados hemos tenido réplicas, pero algo en lo que debemos poner atención es que también se han registrado fuertes sismos que ya se asocian a las fallas geológicas que tenemos en Honduras”, explicó el experto.
Amenazas fronterizas
Las principales amenazas de Honduras se concentran en las fronteras de Guatemala y El Salvador.
La prolongación de grandes fallas desde Guatemala, límites de placas de Norteamérica y Caribe, crea alta amenaza en el litoral del Caribe.
También se expone moderadamente a efectos de los sismos de subducción en el sector del océano Pacífico del Golfo de Fonseca.
Expertos de Centroamérica también reportan la reactivación de una falla en la corteza terrestre llamada “escape de Hess”, ubicada en el Caribe, entre Costa Rica y Nicaragua, hacia Jamaica. Esta falla se añade al mapa geológico y convierte a Centroamérica en una zona altamente vulnerable a movimientos telúricos.
La opinión del geólogo de la Unah es compartida por Wilfred Strauch, sismólogo del Instituto de Geociencias y Recursos Naturales de Alemania, que estuvo en nuestro país para brindar apoyo con sus conocimientos.
“Por lo que se ha dicho, podemos señalar que el país está en situación de riesgo, aunque no en la categoría de El Salvador o Nicaragua, pero eso no significa que se deba vivir con los brazos cruzados”.
Él recomienda leer porque la mejor herramienta para salvar vidas es conocer todo sobre los movimientos sísmicos.
