Honduras
Que no llueva y que no tiemble. Son las dos peticiones que no faltan en las oraciones de cientos de pobladores que viven en las márgenes del caudaloso río Ulúa.
Mientras la tierra sigue sacudiéndose, el río, su permanente amenaza, no los deja conciliar el sueño desde que ocurrió el terremoto hace 14 días.
“Aquí no dormimos esperando que ese río crezca para salir huyendo. Si los bordos no se reparan, adiós casas, aunque la mayoría ya están dañadas”, expuso temerosa Blanca Rubia García, afectada de la colonia La Democracia.
El anuncio de lluvias del Servicio Nacional de Meteorología se suma a sus ya crecientes temores. Delia Villalobo, otra damnificada, expuso su preocupación al ver la parsimonia con que las autoridades ven las consecuencias del primer sismo.
“Cuando el río viene para acá no pide permiso. Lo peor es que ni el bulevar quedó bueno para armar nuestras champas. Me asusta ver que ni el presidente Zelaya ni las otras autoridades toman en serio la emergencia”, expone, arrepentida de ser liberal.
Frente a su vivienda resquebrajada, el bordo expone sus entrañas. Las grietas son enormes. En algunas fácilmente cabrían dos personas de pie, una sobre otra, pero a la mayoría no se le ve fondo.
Los enormes trozos de tierra se desprenderían con las primeras crecidas y ensancharían más el Ulúa. Lo peor de todo es que temen que su feroz caudal ahora sí arrase con todo a su paso, comenta Carlos Turcios, directivo del patronato de La Democracia.
Los estragos son principalmente en San Manuel, donde la Comisión Ejecutiva del Valle de Sula, Cevs, cuantificó los mayores daños en bordos.
En total, 58 kilómetros de márgenes resultaron afectados.
Necesitan L 100 millones
La decepción y el repudio de muchos liberales damnificados contra las autoridades que escogieron se justifican. Ayer, en un mitin político para promover la ilegal cuarta urna, Mel Zelaya ofreció 30 millones de lempiras para reparar bordos.
El director de la Cevs, Marco Sandoval, aseguró que para comenzar a trabajar en las reparaciones necesitan el decreto de emergencia que les permitirá hacer contrataciones directas.
En lista de espera ya hay al menos diez compañías constructoras que se sumarán a los trabajos.
La rehabilitación de bordos arrancará en las cercanías de San Manuel, donde las fisuras son enormes. Lo más afectado estará reparado en 30 días, afirmó.
Les anunciaron que para comenzar los trabajos disponen de 30 millones de lempiras; sin embargo, Sandoval asegura que para dejar en óptimas condiciones la red de protección del valle de Sula se requieren 100 millones de lempiras. él recordó que con el sismo también se dañaron obras que recientemente se habían concluido y que habían sido dejadas por la inundación en la tormenta tropical número 16 de octubre del año pasado.
Decreto de emergencia
El Congreso Nacional se preparaba anoche para aprobar una moción que declarara emergencia en el Valle de Sula y de esa manera proceder de inmediato a reparar los bordos del río Ulúa y sus alivios.
El diputado Toribio Aguilera anunció ante el pleno que presentaría una moción, respaldada por los diputados de Cortés, con el fin de que los legisladores la aprobaran y declarar la alerta.
Refirió que la Comisión de Valle de Sula no inicia las obras por falta de presupuesto.
La Comisión, dijo, ayer se reunió con el presidente Manuel Zelaya para obtener recursos que permitan mantener a salvo las zonas inundables del Valle de Sula.
Aunque la Comisión del Valle se reúna con el Ejecutivo, indicó que el Congreso no se podía quedar de brazos cruzados porque ya está el invierno y miles de hondureños están en peligro.
El ministro de Soptravi, Rosario Bonano, afirmó que ya trabajan en la rehabilitación del resto de infraestructura afectada. Descartó instalar un puente provisional sobre lo que quedó de La Democracia, porque sus bases están severamente dañadas.
El alcalde de San Manuel, José Ramón Martínez, afirma que si los bordos no se reparan cuanto antes y el Ulúa crece, se inundaría todo su municipio e incluso La Lima.
