Honduras
Muerta fue encontrada ayer Karla Romero, la joven estudiante del instituto Franklin Delano Roosevelt que el lunes fuera arrastrada por el río Medina junto a su madre. El fatal desenlace enlutó a su familia residente en la colonia Sapadril.
Después de dos días de intensa búsqueda del Cuerpo de Bomberos de esta ciudad, por fin fue alertado sobre la presencia de un cadáver que flotaba a la orilla del muelle de cabotaje de la Empresa Nacional Portuaria.
Hallazgo
Segun elementos de la seguridad portuaria, UPP, el hallazgo lo hizo un conductor de una rastra que hacía fila para salir del recinto portuario. Posteriormente se llamó a la Fiscalía para que reconociera los restos, expresó el jefe de la UPP, Cristóbal Romero.
Oslín Zúniga, médico forense, señaló que el cadáver presentaba avanzado estado de descomposición debido a fenómenos como el de la licuefacción, consistente en desprendimiento de la piel e hinchazón.
Se observó que al cuerpo le faltaban dientes y cuero cabelludo, al igual que a su madre Isidra Sarmiento, debido a los golpes ocasionados por las rocas y la fuerte corriente, señaló el forense.
Zúniga agregó que se descarta que la muerte de la joven halla sido violenta, como imaginaban los familiares, ya que todo indica que se trata de asfixia por sumersión.
Al lugar llegaron los familiares que, al observar el cuerpo, lo identificaron y manifestaron que se trataba de su pariente Karla Romero.
Juan Antonio Archila, padrastro de la infortunada estudiante, declaró: "Ahora que se ha encontrado el cuerpo estamos más tranquilos al saber que por fin le daremos un entierro digno, como hicimos con su madre Isidra".
La joven fue enterrada ayer mismo por la tarde y no fue posible velarla en su casa, relataron sus familiares.
Búsqueda
La faena duró dos días y participaron más de quince bomberos y veinte voluntarios con excavadoras, lazos, palas y piochas. El recorrido lo efectuaron en los seis kilómetros de extensión del río Medina, cuya profundidad alcanzó los cinco pies por las lluvias.
Karla Romero, 16, cursaba el primer año de carrera en Administración de Empresas, y los días de semana laboraba junto a su madre Isidra Sarmiento como cocinera en el asilo de ancianos San Vicente de Paúl.
