Honduras
En las reformas de la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, el Tribunal Supremo Electoral, TSE, propone que el escrutinio de las votaciones se haga en la capital para evitar que las comisiones departamentales o municipales se queden con el material y oculten la información, como ocurrió en las elecciones primarias del pasado noviembre.
El proyecto de reformas a la Ley Electoral está listo y el TSE sólo esperaba anoche concertar una cita con la secretaría del Congreso Nacional para entregar el documento.
Credenciales
Otro elemento importante es que las casi 20 mil credenciales que se daba a cada partido 25 días antes de las elecciones ya no se darán en blanco, sino que el Tribunal conocerá a los integrantes de las mesas electorales y los capacitará.
De esa forma resumió Augusto Aguilar, presidente del TSE, las reformas a la Ley Electoral, que espera se hagan este año para aplicarlas en las elecciones del 29 de noviembre, cuando se escogerá a los nuevos alcaldes, diputados y al presidente de la República.
"Que el organismo central haga el escrutinio general basado en las actas de cierre de las mesas electorales que lleguen a los centros de cómputo del Tribunal, dejando sin valor lo vigente ahora, relacionado al escrutinio municipal y departamental, para que el tribunal haga el escrutinio con base en las 18 actas departamentales", dijo Aguilar.
En las reformas se plantea la necesidad de que los partidos y corrientes entreguen al TSE con 60 días de antelación la lista de miembros de mesas electorales.
Aguilar indicó: "Proponemos que los partidos den los nombres y el Tribunal las llene, para conocerlos y capacitarlos, no sólo para el proceso de la votación y el escrutinio, sino lo relacionado con la Trep, Transmisión de Resultados Preliminar".
Los principales problemas en las elecciones primarias pasadas ocurrieron por las comisiones municipales y departamentales, integradas por los movimientos políticos, que se encargarían de sumar los resultados de las actas de cierre de cada mesa por municipio y luego harían una sola acta departamental.
Esta cadena de manipulación fue un fracaso en las primarias, cuando los caudillos rurales, llenos de poder electoral, hicieron a un lado la ley y se dedicaron a trastocar resultados para beneficiarse o ayudar a salir electos a sus amigos, sus parientes o incondicionales. Sus acciones se centraron en el robo de actas de cierre, extravío de urnas y manipulación de resultados.
La diferencia ahora es que las comisiones pasan a ser los tribunales municipales y departamentales; entonces el Tribunal recomienda que las actas no las sumen esas comisiones, sino que sean remitidas al centro de cómputo central en Tegucigalpa para evitar irregularidades.
Las nefastas comisiones departamentales y municipales no desaparecen del todo, pero sus acciones se limitan a la observación y al apoyo logístico durante el proceso.
