Honduras
La ruptura del dique que se formó con los deslizamientos en el sector del Suptal mantuvo en pánico a la comunidad. Las evacuaciones se generaron en sectores como Cucuyagua, San Pedro, Copán y Naranjito, Santa Bárbara.
Sin embargo, la fuerza de las aguas no ha sido del impacto esperado; pero se teme lo peor, porque es impredecible lo que puede acontecer en las próximas horas ante la acumulación de agua que durante ocho días se ha generado y ya el río Coyol poco a poco va rompiendo el deslizamiento que a su paso va arrastrando piedras y árboles.
Alarma
A las seis de la tarde de este viernes se giró la alerta a los poblados cercanos, las autoridades comenzaron un monitoreo en los ríos y puentes cercanos. Se cerró el paso para evitar una tragedia por la fuerza del agua.
En la noche se reportó la caída del puente El Coyol que no soportó la fuerza del agua, sus bases cedieron y al final sucumbió.
Poco a poco el dique va abriendo espacio y la presión del agua genera que se den nuevas aberturas que hacen que el nivel de la caída del agua vaya en aumento. Expertos dicen que no habrá un mayor impacto; sin embargo, la población está atenta porque para ellos lo mejor es prevenir y tomar las medidas necesarias.
"Se ha advertido que el impacto del dique no nos afectará, pero nos mantenemos atentos a la evolución de la ruptura del agua para medir el incremento en el nivel y tomar acciones. Confiamos en Dios que todo salga bien", afirmó Amílcar Paz, alcalde de Corquín.
Ayer los albergues se mantenían, los pobladores que habitan en lugares cercanos a la ribera del río fueron evacuados. El agua que circula por el río Coyol y que llega al río Aruco, que es afluente del Jicatuyo y el Ulúa, mostraba una especie de lodillo como producto de la combinación de tierra y agua que se ha formado con la ruptura.
La fuerza del agua era evidente, pero no representaba un crecimiento en el nivel del mismo; sin embargo, el Codem se reunió de emergencia para establecer las acciones que se tomaran en vista de que la vigilancia en la zona del dique es permanente.
Los derrumbes continúan, los temblores no han parado y la amenaza sigue latente en este sector de Copán. Las autoridades solicitan a la población que no se acerquen al área de peligro porque es una zona inestable.