Honduras
Tienen sus pies adoloridos, sus rostros reflejan cansancio y sus manos están lastimadas. Pero se han convertido en fieles guardianes del río Ulúa y desde el domingo anterior trabajan colocando sacos llenos de arena en el bordo Cobahsa.
Es un grupo de hombres que habitan en los ex campos bananeros y que han vivido decenas de experiencias con las inundaciones.
Saben que si colapsa el bordo Cobahsa, la tragedia será de gran magnitud y nada podrá detener la destrucción en esas zonas consideradas vulnerables.
Sentado a la orilla del puente García, se encuentra un grupo de hombres. Entre ellos está Celso Castillo, quien dice que los pobladores de los otrora campos bananeros Mucula, La Fragua, Birichiche, Palomas, Veracruz, Unidos Venceremos, Esfuerzos de Jesús, Cobahsa, San Juan y Pavón Dos se unieron para recolectar sacos llenos de arena y hombres y mujeres se turnaron para estibarlos, con el fin de que el río Ulúa no se saliera.
"Hemos colocado miles de sacos, quizás más de cinco mil, porque sabemos que estas crecientes son grandes y estamos a merced de lo que aguanten", agrega Daniel Alfaro.
Acostumbrados a las llenas, recuerdan que en la anterior, el bordo no resistió. Esta vez lo ha hecho y confían en que aunque haya descargas en la represa El Cajón, le harán frente al caudaloso Ulúa.
Las mujeres y niños de estos sectores están aún en las viviendas. Pocos han salido, pero en los bordos ya se observan covachas de plástico, cartón y ramas.
Conscientes del peligro que acecha, al despedirnos, el grupo vuelve a su labor: vigilar el río de día y de noche. Mantener a salvo a sus familias y las pocas pertenencias que les quedan.
