Honduras
"Yo soy muy pobre y la verdad es que no sé qué va a pasar con nosotros porque desde el domingo estamos sólo pasando el tiempo esperando una ayuda de alguien que tenga buen corazón", dice doña María, de unos 50 años de edad.
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"El problema es que uno acá no puede ni trabajar, yo siempre me he dedicado a lavar ropita, pero en esta situación es imposible y hay que estar sólo con la caridad de la gente", comenta la señora en uno de los albergues de la capital.
El drama de doña María es muy parecido al que enfrentan otras 555 personas que han resultado afectadas por las constantes lluvias que azotan el resto del país.
El Codem registró al menos 556 personas afectadas de manera directa en la capital, entre niños y adultos, por las lluvias que se originaron tras el paso de la depresión tropical número 16 por el territorio nacional. Las familias afectadas permanecen en los diferentes centros de albergue que fueron habilitados en la capital ante los derrumbes y las inundaciones registrados en las últimas horas.
Dolor
En medio del llanto y cuadros desgarradores fueron sepultados ayer las cuatro personas que murieron soterradas por un muro en la colonia El Retiro de Comayagüela. La muerte sorprendió en horas de la madrugada del lunes a Dominga Alvarado (38), así como a sus hijos Yeimi Aguilar (11), Carlos Aguilar (8) e Issac Vásquez (10 meses), también falleció la vecina Sonia Amador (20). Sobrevivieron Felipe Vásquez Aguilar, compañero de hogar de Dominga, y su hijastro Wilmer Aguilar (11), quienes dormían en otra habitación.
Los cuadros en el velatorio eran desgarradores pues los hijos de Dominga que viven en Olancho lloraban inconsolablemente la pérdida de su madre y hermanitos. Lamentaban la forma en que murió su progenitora, ante la mirada del pequeño Wilmer que los veía llorar y parecía no saberla razón del dolor de sus hermanos.
Un muerto en derrumbe
José Alfonso Elvir Espinal, 27, murió la noche del lunes en la colonia Villa Nueva, al derrumbarse una enorme piedra y caer en su casa de habitación. La principal causa de la tragedia son los constantes aguaceros que caen en la capital, lo que provoca deslizamientos y crecidas en las quebradas.
Elvir tenía tres horas de haber llegado a la humilde casa construida de madera y viejas láminas de zinc. A eso de las 9 pm caía una pertinaz lluvia, lo que provocó el derrumbe de una gigantesca piedra que se encontraba a unos 15 metros arriba de la casa. La tragedia pudo ser de mayores proporciones. Nidia Yosselin Cruz Varela, de 14 años, esposa de Elvir Espinal y su pequeña hija Dayna Elvir, de un año y otras seis personas que viven en la casa, se salvaron de correr la misma suerte.
"Mi esposo estaba descansando. Llegó a las seis de la tarde, cenó y luego se acostó en la cama cuando de repente se vino el derrumbe y no le dio oportunidad de moverse porque eso fue en pocos minutos", dijo.
