Honduras
"Mi casa fue la primera que se inundó totalmente, salí con mis dos hijos como pude. Lo he perdido casi todo", relata Gloria Esperanza Mata, una de los más de 120 mil hondureños damnificados por las lluvias que dejaron hasta este lunes al menos diez muertos en este país centroamericano.
"Esa rosada era mi casa", agrega a la AFP Mata, de 38 años, mientras señala la vivienda cubierta hasta más de la mitad por el desbordamiento del río Ulúa desde la autopista entre San Pedro Sula y la ciudad de El Progreso, unos 270 km al norte de la capital.
Cientos se personas se aglomeran, a la intemperie, en la mitad de la doble vía asfaltada, luego que en la madrugada tuvieron que huir con lo que pudieron sacar de sus viviendas, mientras avanzaban las arremetidas de las aguas del Ulúa.
La Comisión Permanente de Contingencias, Copeco, incluyó en su alerta roja a la zona de El Progreso y todas las comunidades del valle de Sula, situada en las márgenes del Ulúa, el más caudaloso del país, que inundó miles de viviendas y anegó cultivos de granos básicos, palma africana, caña de azúcar, banano y otros cultivos.
La depresión tropical 16, que causó estas lluvias torrenciales, hizo revivir a los hondureños la época terrible del huracán Mitch, que entre el 25 y 31 de octubre de 1998 causó una de las peores tragedias registradas en el país.
Las precipitaciones han dejado al menos diez muertos para elevar a más de 60 el saldo de los fallecidos en la presente temporada de lluvias, iniciada en mayo y que terminará a fines de noviembre.
Cinco personas murieron la madrugada de este lunes en un barrio marginal del suroeste de Tegucigalpa, donde un alud de piedras, tierra, bloques y láminas cayó sobre una vivienda.
"Todo el territorio está totalmente saturado, ya agotó su capacidad de absorción por el agua que ha caído desde setiembre. Lo que se viene es peor porque las lluvias no van a parar", declara a la AFP el jefe de Copeco, Marco Burgos.
Burgos apareció la noche del domingo en cadena nacional de radio y televisión, junto al presidente Manuel Zelaya, dando un reporte de los efectos de la depresión tropical: aparte de los muertos, hay dos desaparecidos, 120.854 damnificados, 2.229 viviendas dañadas y 25 destruidas, seis puentes y vados destruidos y cuatro dañados.
Según el funcionario, son cientos de comunidades las incomunicadas por el aumento de caudales de los ríos y quebradas y los derrumbes sobre las carreteras, en diversas zonas del país.
La principal carretera que comunica a la capital con San Pedro Sula, la ciudad de mayor desarrollo económico, situada en el valle de Sula, estuvo interrumpida por unas horas el domingo, al desbordarse el río Humuya en Comayagua a unos 80 km al norte de Tegucigalpa y derrumbes que se registraron cerca del lago de Yojoa, 170 km también al norte.
"Aquí estamos en un caos, necesitamos ayuda pero no se mira ninguna autoridad aquí", lamenta César Enamorado, vecino de Gloria Esperanza Mata en la colonia de El Progreso.
"Hay muchas pequeñas emergencias en muchos lados... es difícil" llevar ayuda a todas partes, explica Burgos.
Alerta roja desde el domingo
La Alerta roja que decretó anoche Copeco en este municipio ante la crecida del río Ulúa por las lluvias caídas en Occidente. La medición que dio a conocer Copeco a las nueve de anoche indicaba que en Chinda el nivel del río estaba a 5.63 metros. En Santiago era de 7.63 metros, que ni cuando el huracán Félix se alcanzaron. Las personas que viven en los bordos de los puentes La Democracia, La Marimba y El Plateado evacuaron la zona desde la tarde, para evitar incidentes.
También instalaron champas improvisadas a las orillas de la calle y otros fueron trasladados casi a la medianoche a los albergues en las escuelas San Francisco, San José y ocho más. Los bomberos, Cruz Roja, militares y funcionarios estaban pendientes y aconsejando a la población que no quería salirse de sus hogares, ante el desbordamiento de los afluentes y las zonas incomunicadas.
Alexander López, alcalde de El Progreso, dijo que tomaron medidas colocando a los miles de damnificados recibirán víveres. Entre las zonas afectadas están barrio San Miguel, Policarpo Paz, San Francisco, Campo Amapa y Centroamérica y La Guadalupe.
