Honduras
La guerra abierta declarada por el gobierno mexicano a los carteles de la droga ha provocado que esas estructuras criminales trasladen sus centros de operaciones a Centroamérica y en especial a Honduras, donde su actividad ha incrementado los niveles de violencia, principalmente en las zonas norte y occidente del país.
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Informes de Inteligencia revelan que el control del tráfico de droga en el país lo tienen los carteles de Sinaloa y el Golfo que operan confabulados con organizaciones criminales como la de los carteles del Atlántico, Copán, Santa Bárbara y del Centro compuestos por más de 20 familias que residen en la ruta del narcotráfico.
Sumado a ello, el sicariato también tiene su principal soporte en los carteles de la droga que lo utilizan para ejercer control del territorio. Expertos indican que en Honduras sucede como en México y Colombia, donde las organizaciones de la droga tienen escuelas de asesinos a sueldo para eliminar a rivales, autoridades y toda persona que sea un peligro para sus negocios ilícitos.
Uno de esos casos es la escuela de formación de sicarios del “Cartel de Sinaloa” opera en el occidente del país, según las investigaciones de los cuerpos de inteligencia. Esa escuela de matones es dirigida por Edgar Valdés Villarreal, alias “La Barbie”, quien es el jefe de sicarios del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cartel de Sinaloa, una de las organizaciones más poderosas del narcotráfico en México.
