Honduras
La cuestión política eclipsa una vez más a la cuestión económica. Las recientes medidas de carácter económico y comercial que los países vecinos han adoptado en respuesta a una crisis política causan más daño que bien en opinión de los empresarios, no sólo de Honduras, sino de Centroamérica, y lo que es peor, bajo este inestable clima, ya deteriorado de por sí por la crisis financiera mundial, los inversionistas lo piensan dos veces antes de traer su dinero -y sus trabajos- al país.
Tal situación ya está comenzando a hacer sentir sus efectos. En los últimos días ciertas empresas con planes de venir y establecerse en Honduras han cambiado de parecer, o cuando menos han dejado sus planes en suspenso, a la espera de ver cómo se recupera la estabilidad y la tranquilidad que garantice la seguridad de sus inversiones.
En espera
Nora Turcios, directora de la división de promoción de inversiones en San Pedro Sula para la Fundación para la Inversión y el Desarrollo de las Exportaciones (Fide) refiere que a comienzos del año, el panorama no parecía muy prometedor en cuanto al atractivo que Honduras pudiera presentar para atraer inversiones tomando en cuenta el pesimismo ocasionado por la crisis financiera.
Sin embargo, por la misma razón, la situación comenzó a cambiar a tal punto que varias empresas de diversos sectores económicos manifestaron su interés en evaluar las condiciones que ofrece el país con miras una posible instalación de operaciones. “Hemos tenido casos de empresas manufacturas, textileras, etc, que se fueron sorprendidas al ver lo que Honduras les ofrece por la cantidad de incentivos para establecerse acá”, dice Turcios.
Ahora, todo el esfuerzo por atraer inversionistas que generen los empleos que tanto se necesitan, se encuentra en peligro en medio de tan complicado panorama político económico que ha venido a dar al traste con la imagen del país. Carolina Pascua, oficial de inversiones de Fide pone las cosas en perspectivas cuando explica que “Honduras no está posicionada en los radares de las empresas; entonces, convencerlos de por lo menos venir a evaluar el país es muy difícil”.
Fide espera que la situación se arregle a corto plazo para evitar que los planes de inversión de las empresas -interrumpidos por el momento- puedan retomarse antes de que los inversionistas decidan llevar sus capitales a otra parte.
Haciéndose eco de esta causa, Benjamín Bográn, director del Cohep, urge a “luchar por recuperar la credibilidad y darle confianza a los inversionistas para que sigan invirtiendo en el país”. Bográn considera que la nueva situación política puede facilitar el diálogo entre empresarios y trabajadores ahora que vaya quedando atrás el ambiente confrontativo que se había estado gestando desde hace meses.
El directivo se mostró cauteloso al predecir el rumbo que podrían tomar el ámbito de negocios en los próximos meses. “Habría que esperar los acontecimientos; dependerá de la voluntad que tengan los diversos sectores que estén dispuestos a sentarse en una mesa de diálogo”, indica Bográn. De modo que la actitud dominante en este momento es el compás de espera, hasta ver qué sucede antes de proceder a tomar decisiones.
Bográn destacó la necesidad de mantener la comunicación con sus homólogos centroamericanos para explicarles que lo que sucede en el país en materia política no debería ser una razón para crear problemas económicos. Se estima que en un solo día de paralización el comercio pierde unos tres millones de dólares.
Optimismo en medio de la crisis
En medio del incierto panorama creado por los recientes acontecimientos existe un grado de preocupación con respecto al posible impacto que sanciones económicas en contra de Honduras pudieran tener en la vida económica. Manuel de Jesús Bautista, presidente del Colegio Hondureño de Economistas, dio a conocer que existen razones para mantener, al menos por el momento, el optimismo en cuanto a la economía. “El nivel de reservas internacionales permite que el tipo de cambio se mantenga; también la solidez del sistema financiero es muy buena, tenemos exceso de liquidez”.
Bautista señaló que si llegara a darse una interrupción prolongada del comercio entre Honduras y sus vecinos, esa misma situación daría la oportunidad para que aumente el consumo de productos nacionales.
El economista también señaló algunas medidas que en el Gobierno podrían ayudar a la economía, concretamente, “racionalizar el gasto, en especial cuando el ingreso tributario ha estado cayendo”. También debe buscarse, tan pronto la situación lo permita, un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Finalmente aboga por una pronta aprobación del Presupuesto de la República, para “dirigir hacia aquellos sectores y proyectos que más beneficien a la población”, concluye Bautista.
