Honduras
Los líderes del G20 adoptaron ayer un ambicioso plan que inyecta un billón de dólares a la colapsada economía mundial y regula los paraísos fiscales, imponiendo también restricciones a los salarios y bonificaciones de los banqueros.
El G20 acordó un "conjunto de medidas atrevidas de las cuales aún no se sabe si serán suficientes" contra la recesión, que constituyen un "giro histórico", declaró el presidente estadounidense, Barack Obama, tras el cierre de la cumbre para combatir la recesión, que ha creado millones de desocupados en el mundo.
Según el acuerdo del G20, el billón de dólares será inyectado a la economía mundial a través del Fondo Monetario Internacional, FMI, y otras instituciones multilaterales, anunció el primer ministro británico Gordon Brown, anfitrión de la cumbre más importante de las últimas décadas.
De aquí a fines del 2010, el G20 habrá inyectado, con los planes de estímulo fiscal en curso, un total de cinco billones de dólares para apuntalar la economía, agregó Brown, afirmando que esa suma "no tiene precedentes en la historia".
El G20 aportará 500 mil millones de dólares de fondos suplementarios al FMI, triplicando su capital, 250 mil millones de dólares para financiar el comercio internacional, y 250 mil millones de dólares para una facilidad de giro del FMI destinada a ayudar a sus países miembros, explicó Brown.
También aprobó 100 mil millones de dólares para los bancos de desarrollo que prestan a los países más pobres.
El acuerdo del G20 prevé asimismo que el FMI venda su oro -evaluado en seis mil millones de dólares- para ayudar a los países pobres, anunció el primer ministro británico, que aseguró que todas las medidas incluidas en este "histórico" acuerdo permitirán crear millones de empleos en el mundo.
El director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn, consideró que los anuncios realizados por la cumbre del G20 representan "el mayor plan conjunto de reactivación jamás anunciado". "Un nuevo orden internacional está emergiendo", declaró, optimista, el jefe del Gobierno británico, al resumir los alcances de la reunión de los líderes de las economías industrializadas y las principales potencias emergentes, entre ellas Brasil, México y Argentina. "El consenso de Washington acabó", se congratuló, en referencia a los principios neoliberales que rigieron la economía mundial en los años 90.
En una tentativa de legitimar al FMI, desprestigiado por esas políticas que según muchos de sus críticos condujeron a la hecatombe actual, el G20 decidió que de hoy en adelante los directores de esa institución y del Banco Mundial serán designados por sus méritos y ya no por el acuerdo tácito que atribuía la jefatura del primero a un europeo y la del segundo a un estadounidense.
La imposición de sanciones a los paraísos fiscales que rehúsen comunicar información sobre presuntos evasores fiscales, aprobada por el G20, fue uno de los temas más conflictivos en la cumbre, indicaron fuentes diplomáticas, que aludieron principalmente a la oposición de China, debido a los territorios de Hong Kong y Macao, bajo su jurisdicción.
Como reclamaba la mayoría de la opinión pública mundial, el G20 se pronunció en favor de imponer restricciones a las jugosas primas recibidas por los banqueros, que no serán en adelante premiados por tomar riesgos a corto plazo, recalcó Brown.
El comunicado final de la cumbre acordó limitar esas bonificaciones, al día siguiente que las calles de Londres fueron escenario de violentas protestas contra los banqueros, que dejaron más de 80 arrestos y un hombre muerto de causas aún desconocidas.
El G20 se comprometió también a "actuar con urgencia" para concluir la ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial.
Una tercera cumbre del G20 tendrá lugar tras la próxima Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre próximo en Nueva York, anunció el presidente francés Nicolas Sarkozy.
El acuerdo logrado por la cumbre del G20 fue saludado por las bolsas de Estados Unidos, Europa y América que se dispararon tras el anuncio del plan.
La Bolsa de Nueva York terminó en fuerte alza, pese a un agotamiento al final de la sesión, estimulada por el "nuevo orden mundial" prometido por el G20 y la flexibilización de las normas contables que favorece a los bancos. El Dow Jones ganó 2.79% luego de superar los 8,000 puntos en sesión por primera vez desde el 13 de febrero y el Nasdaq subió 3.29%. Los valores bancarios se beneficiaron con la flexibilización de las normas contables que obligaban a los bancos a evaluar sus activos a valor de mercado, debiendo en consecuencia contabilizar importantes depreciaciones de activos, dado que esos títulos son difícilmente vendibles. La euforia ganó también a las plazas latinoamericanas: Sao Paulo se disparó 4.19%, México subió 3.43% y Bogotá aumentó 1.57%. En Europa, la Bolsa de Londres cerró en alza de 4.28%, París ganó un 5.37% y Francfort un 6.08%. Madrid trepó un 4.69%. En Asia, antes de la cumbre del G20, la Bolsa de Tokio ganó al cierre un 4.40%, Hong Kong, que se disparó un 7.41% al cierre, mientras Shanghái terminó en alza de 0.72%. Sidney creció un 2.81% y Bombay un 4.51%.
Por su parte, los precios del petróleo terminaron en muy fuerte alza este jueves, en un mercado entusiasta, al igual que las plazas bursátiles, luego de la cumbre del G20. En el New York Mercantile Exchange, Nymex, el barril de West Texas Intermediate -designación del crudo de bajo contenido sulfuroso negociado en EUA para entrega en mayo- ganó 4.25 dólares a 52.64 dólares en relación al cierre del miércoles, un incremento de casi 9%.
Honduras sigue sin acuerdo con el FMI y sin plan anticrisis
Mientras el FMI se convirtió en el principal canal para que las naciones pobres obtengan ayuda internacional para sortear la crisis, Honduras continúa sin un nuevo acuerdo con esa institución.
Además de presentar las cifras macroeconómicas del país, el Gobierno no ha realizado la aprobación de un Presupuesto General de la República y tampoco ha aprobado el plan anticrisis interno.
Ambas situaciones dificultan que Honduras logre abrir la puerta a las ayudas internacionales por parte del FMI y de otros organismos.
De hecho, analistas nacionales e internacionales, así como algunos medios de prensa han destacado el retraso en el accionar del Gobierno hondureño, lo cual pone al país, junto a Nicaragua, sin armas que le permitan solucionar los efectos que genera la contracción internacional.
El Salvador, Guatemala, Costa Rica y México se han asegurado ya fondos internacionales y su competitividad se ve "blindada" ante la crisis, situación contraria a la que se vive en Honduras a pesar que los empresarios lo han sugerido directamente al Ejecutivo.
Brasilia. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, comentó que el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva es "el político más popular de la Tierra", poco antes del inicio de la Cumbre del G20 en Londres. Y Lula sí que fue la estrella latinoamericana en la cumbre. El brasileño no sólo destacó que durante la cumbre las economías emergentes tuvieron igual trato y condiciones que las economías desarrolladas, sino que al final también señaló que su homólogo norteamericano Barack Obama constituye una oportunidad para una nueva relación entre América Latina y Estados Unidos. Es más, Lula aseguró que le gustaría pasar a la historia como el primer presidente brasileño en prestar "algunos reales" al FMI.
