Francia
Francia expresó la voluntad de mantener su plan de apoyo a la industria automovilística, desestimando las críticas de "proteccionismo" formuladas por algunos países europeos.
El proyecto no tiene "nada de escandaloso" y las contrapartidas exigidas a los constructores son "legítimas", estimó Luc Chatel, portavoz del Gobierno francés. "Todas las medidas que hemos anunciado el lunes corresponden a orientaciones que fueron propuestas por la Comisión (Europea)", indicó. De su lado, el ministro de Relaciones Europeas, Bruno Le Maire, rechazó directamente los cargos de proteccionismo, formulados por Eslovaquia y la presidencia checa de la UE. "No es proteccionismo. Proteccionismo es cuando se adoptan medidas fiscales o reglamentos para prohibir a países con los cuales se comercia que vendan sus productos en Francia", aseguró el ministro. "Ninguna de las medidas adoptadas por el primer ministro y el Gobierno corresponde a esta definición", insistió. Desde que comenzó la crisis, en septiembre pasado, el Estado francés ha otorgado unos 9,000 millones de euros de ayuda al sector del automóvil, que emplea a más o menos un 10% de los asalariados en Francia. El lunes, París anunció que prestará 6,000 millones de euros con un índice preferencial a los fabricantes Renault y PSA Peugeot Citroen, con la condición de que mantengan sus actividades de producción en Francia.
Anteriormente y para enfrentar la crisis, los fabricantes franceses habían adoptado, con diversas variantes, planes de supresión de puestos de trabajo. Al no poder aplicarse dichos planes en Francia en virtud del compromiso adquirido con el Estado, las supresiones de puestos de trabajo recaerán necesariamente en los otros países donde existen instalaciones de los fabricantes automotrices franceses.
PSA Peugeot Citroen anunció que en 2009 anticipa la partida voluntaria de unos 11,000 operarios de sus fábricas en Europa, tras haber cerrado 2008 con pérdidas. "Por supuesto Francia es nuestro primer país en término de efectivos, pero tenemos mucho personal en otros países, que redujimos rápidamente en la actualidad", declaró Christian Streiff, presidente de PSA Peugeot Citroen.
Esta medida fue lo que provocó las protestas de sus vecinos europeos.