Estados Unidos
Las principales potencias mundiales volvieron el viernes a sacar su artillería contra la amenaza de una recesión global, con un plan de la Casa Blanca para rescatar al sector del automóvil y un recorte de las tasas de interés al 0,1% en Japón, lo que no impidió la caída de las bolsas.
Los constructores automotores recibirán rápidamente 13 mil 400 millones de dólares del fondo Paulson de ayuda al sistema financiero, a cambio de estrictas condiciones.
Con la recesión que flagela a Estados Unidos, "dejar que la industria automotriz estadounidense se hunda, no sería responsable", dijo el presidente George W. Bush.
Los beneficiarios de este plan son General Motors y Chrysler, que recibirán respectivamente 9.400 millones y 4.000 millones de dólares en diciembre y enero. Ford, que se encuentra en una situación financiera menos desesperada, pide solamente una línea de crédito preventiva.
Una segunda remesa de 4.000 millones de dólares será puesta a disposición de General Motors en febrero, siempre y cuando el Congreso libere una segunda partida del fondo previsto en el plan presentado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson.
El plan no es un cheque en blanco. Los constructores dispondrán hasta el 31 de marzo de 2009 para volver a ser viables, sin lo cual deberán reembolsar todas las sumas avanzadas.
Chrysler y General Motors saludaron de inmediato este balón de oxígeno, pero el sindicato de la industria automotriz anunció que pedirá al presidente electo, Barack Obama, que revise las "condiciones injustas" del plan, que entre otras cosas exige un recorte de los salarios.
La maniobra de la Casa Blanca por salvar al sector del automóvil se suma a la decisión esta semana de la Reserva Federal (Fed) de recortar drásticamente sus tipos, dejándolos en un horquilla entre 0% y 0,25%, con el fin de atajar la crisis en la primera potencia mundial.
El viernes, le siguió el Banco de Japón, al rebajar su tasa directriz de 0,30% a 0,10%, en un intento de frenar el alza del yen que penaliza fuertemente a los exportadores de la segunda economía planetaria.
La decisión fue aplaudida por el gobierno nipón, que el mismo viernes anunció una previsión de un crecimiento económico nulo para el año presupuestario 2009-2010.
Los mercados reaccionaron con menos entusiasmo. La Bolsa de Tokio cerró en baja de 0,91% y el yen, que se había disparado frente al dólar desde la decisión de la Fed, se mantuvo vigoroso en Asia.
Las bolsas europeas también cedieron al cierre. Londres cayó 1,01%, Fráncfort 1,26% y París, 0,26%. En cambio, Madrid subió 0,11%.
La Bolsa de Nueva York terminó sin dirección clara una sesión volátil por factores técnicos, pese a los miles de millones de dólares desbloqueados por la administración estadounidense para rescatar a la industria automotriz: el Dow Jones perdió 0,30% y el Nasdaq ganó 0,77%.
Las plazas latinoamericanas cerraron también en rojo. La mayor de la región, Sao Paulo perdió 1,02%, Buenos Aires bajó 1,83% y México descendió 0,56%.
Otro mercado sumido en la depresión es el petrolero. El barril de West Texas para entrega en enero terminó en 33,87 dólares, su nivel más bajo desde abril de 2004, luego de descender hasta 32,40 dólares.
El contrato para entrega en febrero, que será el de referencia a partir del lunes en Nueva York, terminó por el contrario en alza, a 42,36 dólares.
En Londres, el barril de Brent también terminó en un nivel más elevado, en alza de 64 centavos a 44,00 dólares. Los temores a una caída de la demanda mundial pesan más en el ánimo de los inversores que el recorte histórico de la oferta decidido esta semana por la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Opep.
El presidente de la Opep, Chakib Jelil, afirmó el viernes que el cartel está decidido a seguir recortando la producción hasta conseguir que los precios se estabilicen.
