Estados Unidos
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, hizo ayer ante el Congreso una evaluación sombría sobre el estado de la economía estadounidense, diciendo que la crisis financiera es "la más significativa" desde el período posterior a la Segunda Guerra Mundial y que el crecimiento de los negocios de la nación depende de estabilizar primero los golpeados mercados financieros.
Bernanke dijo que la FED "actuará como se necesite" para minimizar las interrupciones de la vida de los negocios de Estados Unidos.
Su comparecencia ocurrió poco después de que el presidente George W. Bush dijera que sigue seguro de que su administración y el Congreso alcanzarán un acuerdo pronto para un "plan robusto" que alivie la crisis financiera y crediticia, aunque advirtió que "toda nuestra economía está en peligro".
Los legisladores han expresado dudas sobre el plan de rescate de 700 mil millones de dólares del gobierno de Bush y exigen cambios en la propuesta de rescate de la administración a pesar de las advertencias pesimistas de las altas autoridades financieras, de recesión, despidos y propietarios perdiendo sus casas si el Congreso no la aprueba rápidamente. Los candidatos presidenciales de ambos partidos también han insistido en modificar la drástica receta de Bush.
El entusiasmo inicial de la jornada en la Bolsa de Nueva York por la decisión de Warren Buffett de invertir 5,000 millones de dólares en Goldman Sachs Group Inc. se desvaneció ante los temores de que las negociaciones en Washington pudieran producir un menor alivio de lo que pregonan los que propusieron el plan para auxiliar a los moribundos mercados crediticios.
LA FED decidió, junto a los bancos centrales de otros países, inyectar $30 mil millones al sistema financiero internacional para enfrentar la crisis crediticia. "Estos mecanismos, como los ya aplicados con otros bancos centrales, tienen el propósito de mejorar las condiciones de liquidez", dijo el banco.
