Honduras
Para Teresa Martínez, llegar ayer al mercado Medina Concepción a realizar sus compras y encontrar a 12 lempiras la libra de frijol fue una agradable sorpresa.
Así como ella, muchos de los consumidores que acudían al centro de abastos de productos básicos recibieron con agrado la rebaja del grano, pues desde hace dos meses la libra tenía un precio de 17 lempiras, mientras en las pulperías su costo era de L 20.
El maíz también experimentó un descenso de 20 lempiras el quintal, para pasar de L 330 a 310.
Según los bodegueros de los mercados, la tendencia hacia la baja del frijol es efecto de la entrada de la producción de primera que se extenderá por dos meses.
La estabilización del precio del frijol se mantendrá si los inventarios no tienen un descenso significativo. "Pero el costo de la libra no seguirá subiendo porque está saliendo una buena cosecha", señaló Erminio Álvarez, de Bodega Álvarez.
La reducción del precio del quintal de maíz obedece a la caída de su costo en el mercado internacional, "pues los agroindustriales prefieren importarlo porque está más barato y eso aumenta la oferta y, por lo tanto, se compra y se vende más barato", dijo Rigoberto Vásquez, de Bodega Rigo.
Paradójicamente, los industriales de la harina de maíz han anunciado que a partir del 20 de este mes el saco de 50 libras de ese producto tendrá un incremento de 45 lempiras, es decir, que pasará de 305 a 350, lo que supone que la libra ahora se venderá al consumidor final a 8 lempiras. Mientras, el paquete de 2 libras sufrirá un aumento de 5 lempiras, pasando de 14 a 19.
Los consumidores calificaron de pírrica la rebaja de 15 lempiras al saco de harina, ya que apenas refleja un descenso de 50 centavos a la libra.
Para el vicepresidente de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras, Fenagh, Edgardo Leiva, la caída de los costos del maíz en el mercado internacional afectará a los productores nacionales porque sembraron masivamente por el buen precio que tenía el grano, "pero al final esto se puede traducir en pérdidas para los campesinos".
Expresó que los precios de los concentrados deben bajar de acuerdo de las tendencias de las materias primas, "porque eso permitirá al sector pecuario del país reducir sus costos y mantener el precio de los huevos, la carne de pollo, la carne de cerdo, la carne de res y de los huevos, esenciales en la dieta alimentaria de los hondureños".
Según el gerente de negocios de Finsol, Guillermo Altamirano, para mantener incentivada la producción, al campesino se le debe garantizar un precio mediante la compra de reserva estratégica de granos "que evitará la especulación".
Añadió que el Estado busca incrementar la capacidad productiva en bienes y servicios para satisfacer las necesidades de la población. Esto genera más empleos que inducen a otras actividades económicas, como el consumo, el intercambio y la distribución, "que permiten a la gente tener poder adquisitivo, mejora sus condiciones de vida e impacta en sus condiciones económicas para suplir sus necesidades básicas alimentarias".
Según el economista, para instaurar una política de seguridad alimentaria se deben tener en cuenta los siguientes factores: producción, almacenamiento, capacidad de compra y estabilidad de la oferta a fin de mantener los precios.
