Estados Unidos
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, denunció ayer ante la Cidh que en Nicaragua existen “fuerzas paraestatales” cuya función es reprimir las libertades de expresión y manifestación en virtud de los intereses del Gobierno.
En una de las audiencias del 137 período de sesiones públicas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Cidh, que se celebra en Washington hasta el 6 de noviembre, el Cenidh aseguró que en el país se ha generalizado la práctica de “tomar las calles para impedir que la gente proteste, se manifieste y reclame”.
Según Vilma Núñez, presidenta del organismo, esa actividad se lleva a cabo a través de “fuerzas de choque” que, con el consentimiento del gobierno de Daniel Ortega, “corrompen” a la Policía Nacional para “eliminar todo rastro de disidencia en las calles”.
“A los órganos oficiales de justicia y orden se han incorporado miembros de patrullas juveniles, que tienen la bendición del Gobierno, del presidente y de su agitador principal, el diputado Gustavo Porras”, dijo Núñez.
Denunció, además, que el Estado “utiliza la publicidad para condenar a los medios críticos”, que interviene radios de forma habitual y hace uso de los procesos de injurias y calumnias para perseguir a quienes difundan opiniones distintas a las oficiales.
El portavoz de la respuesta del Estado ante estas acusaciones fue el embajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos, OEA, Denis Moncada, quien aseguró que “la violación a los derechos humanos y la impunidad no son políticas de Estado del presidente Ortega”.
Bolivia
El presidente del Senado de Bolivia, Óscar Ortiz, denunció ayer ante la Cidh una “democracia limitada” y graves violaciones de derechos humanos en su país, ante lo que pidió la intervención del organismo. “Hoy la institucionalidad de Bolivia se ha quebrantado (...). Desde que Evo Morales asumió el poder, el país se vio inmerso en abusos de poder, uso desproporcionado de la fuerza y violación de los derechos humanos”.
