Pakistán
Al menos 35 personas murieron ayer en Pakistán en un ataque suicida perpetrado contra clientes que hacían cola fuera de un banco para cobrar sus salarios, mientras la ONU anunciaba que retiraba a su personal extranjero del noroeste del país.
Al mismo tiempo, el Ejército anunció que se ha apoderado de Kanigurram, una de las principales plazas fuertes de los talibanes en el distrito tribal de Waziristán del Sur, donde las fuerzas armadas efectúan una vasta campaña desde el 17 de octubre.
Ayer por la tarde, un doble atentado suicida contra un puesto de la Policía hirió a siete personas en Lahore (este), la segunda ciudad del país. El primer atentado fue perpetrado en Rawalpindi, a las afueras de Islamabad, contra una fila de clientes, entre ellos militares, que esperaban ante un banco situado dentro de un complejo comercial que incluye un hotel de lujo y tiendas, cerca del Ejército.
La zona quedó cubierta de trozos de carne humana, sangre y vidrios rotos.
“Nuestro edificio se sacudió como si hubiera un terremoto y cuando salimos había humo por todas partes y trozos de cadáveres fueron lanzados dentro de nuestra oficina”, declaró a la AFP Raja Sher Ali.
