Irán
Al menos 31 personas murieron ayer en el sudeste de Irán, en la frontera paquistaní, en el atentado que decapitó a la jefatura local de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen, según un nuevo balance citado por la agencia Isna.
El balance de este atentado suicida sin precedentes diverge, según las agencias de prensa iraníes: poco antes la agencia Mehr, citando “una fuente informada”, había suministrado una cuenta de 49 muertos.
Entre las víctimas de este atentado suicida se encuentran siete jefes de los Guardianes, entre ellos “el general Nour Ali Shushtari, adjunto al comandante de la infantería de los Guardianes de la Revolución, y el general Rajab Ali Mohammad Zadeh, comandante para Sistan-Baluchistan”, precisó la agencia de noticias Fars.
Acusación
Teherán denunció “un acto terrorista” y acusó a Estados Unidos de estar implicado en este ataque, que según un responsable del poder judicial fue reivindicado por el grupo rebelde sunita Yundalá.
Estados Unidos condenó el atentado y negó toda participación en él.
“Condenamos este acto terrorista y lamentamos la pérdida de vidas inocentes”, declaró Ian Kelly, portavoz del Departamento de Estado en un comunicado.
