Irán
Irán, presionado por las grandes potencias para que aclare la existencia de una segunda planta de enriquecimiento de uranio, aseguró ayer que esa instalación será puesta bajo supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Aeia, con la que fijará una fecha para una visita de inspección.
Al regresar a Irán desde Nueva York, donde participó en la Asamblea General de la ONU, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad declaró ayer que el anuncio de la construcción por Teherán de esta nueva planta de enriquecimiento de uranio constituye “un golpe duro” para las potencias occidentales, según la agencia iraní Ilna.
“Podrán seguir utilizando este asunto -contra Irán- a través de los medios de comunicación, pero esto constituye un golpe duro contra su arrogancia”, dijo Ahmadinejad a los periodistas.
Presión
La revelación el viernes de la existencia de esas instalaciones acentuó la presión internacional sobre Irán, amenazado con nuevas sanciones a causa de su controvertido programa nuclear, a pocos días de una reunión el 1 de octubre con las seis grandes potencias mundiales.
“La nueva instalación estará bajo la supervisión de la Aiea. Vamos a enriquecer uranio a un máximo de 5%”, declaró Salehi, jefe de la Organización Iraní de Energías Atómica, Oiea, desmintiendo cualquier naturaleza “militar” de la planta, que se añade a la de Natanz y comenzará a funcionar “aproximadamente dentro de dos años”.
Poco antes, Salehi había afirmado que Irán fijaría con la Aiea una fecha para la visita de inspectores a su nueva planta de enriquecimiento de uranio. “El presidente -Ahmadinejad- afirmó que no teníamos problemas para una inspección de conformidad con las reglas.
Discutiremos con la Agencia y la fecha de la inspección será anunciada después de que lleguemos a un acuerdo”, aseguró.
Salehi precisó que la planta “se encuentra en la carretera entre Teherán y Qom”, a unos 100 kilómetros de la capital iraní, e indicó que posteriormente “se darán más detalles”.
En una declaración a la agencia semioficial Fars, el jefe de la oficina del guía supremo, el ayatolá Mohammad Mohammadi Golpayegani, había declarado que el nuevo complejo, que aún se encuentra en construcción, estará en condiciones de funcionar “próximamente”.
Ahmadinejad afirmó que la nueva instalación es “perfectamente legal”, mientras que Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña instaron a Irán a dar a conocer todas sus actividades nucleares bajo la amenaza de sanciones.
Estados Unidos
El presidente norteamericano Barack Obama advirtió ayer que Irán tendría que demostrar sus “intenciones pacíficas” en la reunión de Ginebra del 1 de octubre con las potencias mundiales del grupo 5+1 -Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, acogió con beneplácito la decisión de Irán de permitir que la Aiea supervise la nueva planta de enriquecimiento de uranio.
“Toda decisión de Irán de cumplir con las leyes y regulaciones internacionales, en particular con la Aiea, es siempre bienvenida”, dijo Clinton a los periodistas.
En una primera declaración concerniente a esa nueva planta, Israel reclamó una “respuesta sin equívocos” de las grandes potencias en esa reunión, declaró ayer el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman.
“Las revelaciones sobre esa segunda planta de enriquecimiento nuclear en Irán demuestran sin la menor duda que ese país quiere dotarse del arma atómica, y esperamos que el 1 de octubre se le dé una respuesta sin equívocos”, dijo Lieberman en declaraciones a la radio estatal israelí.
