Colombia
Tras ser expropiadas a los herederos del narcotraficante, las 3 mil hectáreas que forman la Hacienda Nápoles fueron entregadas por el Gobierno a una firma privada para su administración y explotación por veinte años, que ahora busca convertir el lugar en un santuario de animales, construir un hotel tipo safari y un parque de diversiones que se proyecta como el más grande de Latinoamérica.
Esa transformación contrasta con el recuerdo del pasado, marcado por el fantasma de Pablo Escobar, al que se enfrentan los visitantes cuando observan enormes carteles que rememoran cada uno de los actos terroristas encaminados a desestabilizar al gobierno de entonces.
“Es un homenaje a las víctimas y la confirmación de que la delincuencia siempre termina mal”, asegura a EFE-Reportajes Óscar Jairo Orozco, gestor y promotor del proyecto.
En pizarras se exhiben fotografías de algunas de las cerca de cinco mil personas que murieron durante la guerra declarada por Escobar al Estado y los visitantes pueden aportar más imágenes, si tienen algún conocido que perdió la vida como consecuencia de aquellos hechos.
Hipopótamos del capo
Una amalgama de curiosidades y excentricidades que no han escapado a la polémica, avivada tras la fuga de una pareja de hipopótamos, que llegaron a procrear en libertad en las riberas del río Magdalena, en el departamento de Antioquia.
El “peligro inminente” que representaban estos animales adaptados al medio y que el narcotraficante llevó desde África a golpe de soborno, llevó a las autoridades a emitir una orden de caza. Pepe, el macho, fue abatido el pasado junio por cazadores, mientras la hembra y su cría siguen campeando a su aire entre los cultivos de los campesinos.
La polémica no se hizo esperar y las organizaciones protectoras de animales exigieron que se suspendiera la orden de caza, mientras distintos zoológicos colombianos analizan si pueden albergar a las fieras. Esta situación despertó la indignación de la sociedad, generó un mandato de conservación y abrió el debate sobre el lugar más adecuado para albergar a los dos hipopótamos que siguen en libertad en el Magdalena.
Es un hecho que las cálidas condiciones climáticas de la Hacienda Nápoles han permitido la reproducción de animales exóticos, ya que en el caso de los hipopótamos han pasado de cuatro hace dos décadas a unos 27 en la actualidad.
Entre ellos se encuentra Vanesa, una hembra de dos años y medio de edad convertida en la mascota del parque. Inusualmente, Vanesa mueve sus casi 300 kilos de peso para acercarse a los visitantes, comer de su mano y permitir las caricias y las fotos de los curiosos.
No sólo hay hipopótamos en Nápoles. Las tres crías de los pumas Julia y Julio, de sólo un mes de vida, son otros atractivos del parque.
Sorpresa y aventura
El Parque Temático Hacienda Nápoles, el más grande de su género en Colombia, está ubicado en medio de un paisaje asombroso y agreste, en el corazón geográfico del país y a 250 kilómetros de Bogotá.
Por su magnitud, tiene una gran variedad de componentes, todos encaminados a ofrecer a los visitantes sorpresas y, sobre todo, una verdadera aventura.
Nápoles fue adquirida a comienzos de la década de los años setenta por Pablo Escobar, entonces el gran varón de la mafia colombiana que había extendido sus tentáculos en todas las actividades productivas del país, tanto lícitas como ilícitas. En este lugar, el capo dio rienda suelta a su megalomanía con la idea de crear un pequeño país para él y sus allegados.
Esta finca fue el escenario de las grandes fiestas que el capo de la droga ofrecía a sus allegados, familiares y amantes, con toda serie de lujos: safaris, cacerías, carreras de coches, conciertos en vivo de afamados artistas de la época y mucha droga.
Hoy, este lugar es un memorial para mostrar lo que nunca más debe ocurrirle a Colombia, según los promotores del Parque Temático, que buscan recuperar la hacienda abandonada durante años y donde su “Parque Jurásico”, con réplicas de animales prehistóricos que incluyen los supuestos sonidos que emitían, ha resultado seriamente afectado.
A esa excentricidad se une una colección de objetos de la violenta década de los ochenta protagonizada por el sangriento narcotraficante, entre ellos la avioneta con que sacó de Colombia su primer alijo de cocaína y que corona la puerta principal del parque temático.
La antigua plaza de toros ha sido convertida en coliseo para celebrar eventos culturales y recreativos, pero en ningún caso relativos a la tauromaquia a propuesta de los defensores de estos animales.
Esta suntuosa hacienda también cuenta con una pista de aterrizaje de 1,280 metros de longitud que servía para dar salida a los grandes alijos de droga hacia otros países y que ahora se pretende recuperar para visitas turísticas guiadas.
Un santuario de flora y fauna sin igual, con especies de animales en libertad y algunas en cautiverio, se une a un albergue para mariposas recién construido que guarda unas 30 especies y un centro de investigación científica que fomenta la reproducción de esos insectos. La parte de la memoria histórica queda reflejada en la Casa Museo Memorial, dedicada a las víctimas del terrorismo y del narcotráfico, donde se hace un homenaje a su memoria.
Alternativa económica
El objetivo de sus promotores es alcanzar 500 mil visitantes en 2009 e incrementar esa cifra en los próximos años.
Para ello construirán un hotel de cinco estrellas al más puro estilo africano y un camping con zona social, baños, duchas, piscinas, así como un parque de serpientes.
El Parque Temático Hacienda Nápoles genera 250 empleos directos y más de mil indirectos. Al menos 300 familias se benefician del proyecto con el propósito de duplicar ese número en tres años.
Sus actividades son un complemento de la economía de la región y benefician a sectores en desarrollo, como la hotelería, los servicios y el transporte.
La Hacienda Nápoles, un bien al servicio público desde hace sólo un año, se ha convertido en un destino turístico nacional e internacional y en eje de desarrollo del corazón geográfico de Colombia, generando una percepción positiva del que fuera en el pasado el emblema del narcotráfico colombiano.
Capo colombiano
PELIGROSO Apodado el Zar de la cocaína, su fortuna estaba estimada entre $5 y 10 mil millones y es considerado el peor criminal en la historia de Colombia. Se necesitaron 16 meses y 3 mil efectivos para cazarlo.
En la hacienda reunió más de 200 especies de animales exóticos, como jirafas, elefantes, cebras y avestruces, todos ingresados en el país como fruto del soborno a las autoridades aduaneras. La finca sirve hoy para recordar a las víctimas de la gran guerra que desató Escobar.
