Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush y el presidente electo, Barack Obama, celebraron ayer en Nueva York y Chicago el Día de los Veteranos de Guerra, siguiendo la tradición presidencial, a poco más de dos meses del traspaso de poder.
En el homenaje a bordo del "USS Intrepid", un portaviones que oficia de museo en el puerto de Nueva York, Bush destacó el papel de "la guerra contra el terrorismo".
La guerra "exigió coraje, exigió resolución, la misma que tuvieron generaciones anteriores de estadounidenses en los campos de Europa y en las aguas profundas del Pacífico", sostuvo ante 2 mil 500 ex combatientes y 500 en servicio activo en lo que fue su última celebración del Día de los Veteranos de Guerra como presidente de Estados Unidos. A inicio del homenaje, Bush bromeó conque lo que extrañaría luego de dejar la presidencia es "no quedar atrapado en el tránsito de Nueva York", haciendo alusión a la fluidez conque transcurre siempre la caravana presidencial.
Poder
"La verdad del asunto es que añoraré ser el comandante en jefe de este fabuloso grupo de hombres y mujeres que visten el uniforme militar de Estados Unidos", agregó.
Con sobriedad y acompañado por una decena de personas, Obama llevó flores al monumento de bronce en el Soldier Field de Chicago junto a Tammy Duckworth, un minusválido de la guerra de Irak, quien se desempeña como director del Departamento de asuntos de veteranos en Illinois.
"En este Día de los Veteranos, consagrémonos a mantener una promesa sagrada con todos aquéllos que hayan portado el uniforme de Estados Unidos: que Estados Unidos le servirá a usted tanto como usted le ha servido a su país", señaló el presidente electo en una declaración.
"Como su próximo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, prometo trabajar cada día para cumplir con esta promesa sagrada con todos aquéllos que han servido" al país, añadió el demócrata, que asumirá la presidencia el 20 de enero tras ganar las elecciones una semana atrás.
Republicana
La gobernadora de Alaska, Sarah Palin, dice que no dudaría en presentarse a las elecciones presidenciales en cuatro años si tal es la voluntad de Dios, aunque añadió que nunca pensó que la campaña del 2008 sería "tan brutal como resultó ser".
En una serie de entrevistas tras los comicios del martes pasado, Palin dijo que no tuvo problemas con el candidato presidencial republicano John McCain, pero que estaba resentida por los rumores acerca de ella y su familia que dice fueron diseminados por los colaboradores del senador de Arizona. Palin niega enfáticamente haber sido un lastre en la campaña republicana por la presidencia.
"Pienso que el colapso económico tuvo mucho más que ver con el colapso de la campaña que yo", dijo la gobernadora en una entrevista transmitida el martes por la cadena televisiva NBC.
Palin dijo además que "hubo muchas ocasiones en las que quería gritar ‘Hey, espera un momento, eso no es cierto’. Es muy duro".
No obstante, Palin, cuya selección para ser compañera de fórmula de McCain en junio trajo un breve entusiasmo y mucha controversia a la campaña del 2008, dijo que lo volvería a hacer de nuevo bajo las circunstancias apropiadas.
"Yo pienso, ok, Dios, si hay alguna puerta abierta para mí en alguna parte, yo pienso, no me dejes perderme esa puerta", dijo Palin en una entrevista con Fox News el lunes. "Y si existe una puerta abierta en el 2012 o cuatro años más tarde, y si es algo que va a ser bueno para mi familia, para mi estado, para mi nación, una oportunidad para mí, entonces voy a entrar por esa puerta". AP/AFP
