Estados Unidos
El formato de cabildo abierto, conocido en inglés como "town hall", del segundo debate presidencial entre Barack Obama y John McCain estuvo al más alto nivel. Ambos candidatos entre duros ataques contestaron las interrogantes de un grupo de votantes divididos en tres.
Tras saludarse los aspirantes, las preguntas no se hicieron esperar. El tema de la crisis financiera acaparó la atención de los asistentes en el encuentro.
John McCain se comprometió ayer en el debate de campaña a requerir que el Gobierno renegocie las hipotecas de propietarios individuales y las haga más accesibles, una propuesta amplia para ayudar a las familias en apuros económicos.
"Es mi propuesta. No es una propuesta del senador Obama. No es una propuesta del presidente George W. Bush", dijo el candidato presidencial republicano en los primeros momentos de un debate de 90 minutos cuando faltan cuatro semanas para las elecciones generales.
El rival demócrata de McCain, Barack Obama, dijo que la actual crisis económica es el "veredicto final de las políticas económicas fallidas de los últimos ocho años" que encabezó el presidente Bush y que fueron "respaldadas por el senador McCain".
Obama señaló que Bush, McCain y otros han favorecido las políticas de desregulación de la industria financiera, queriendo "dejar a los mercados actuar sin control y que la prosperidad lloviera sobre todos nosotros. Eso no sucedió".
Los dos candidatos debatieron sobre un escenario en la Universidad de Belmont en una contienda que ha favorecido recientemente a Obama, tanto en encuestas nacionales como en los estados cruciales en la búsqueda por llegar a la Casa Blanca.
Selección
La audiencia fue seleccionada por Gallup, organización realizadora de encuestas, y fue dividida en tres segmentos: votantes que se inclinan por McCain, quienes se inclinan por Obama y los indecisos.
El moderador Tom Brokaw, de la cadena de televisión, seleccionó las preguntas y escogió otras que fueron enviadas por Internet.
Los dos candidatos también compitieron para demostrar sus calificaciones como reformadores en un momento en el que los votantes claman por un cambio.
McCain acusó a Obama de ser el segundo mayor receptor de donaciones en el Senado por parte de individuos de Fannie Mae y Freddie Mac, las dos gigantes del sector hipotecario ahora en desgracia.
"Hubo algunos que nos opusimos", señaló McCain. "Hubo otros que lo tomaron".
Obama contraatacó diciendo que el director de campaña de McCain, Rick Davis, tiene una participación en una compañía de cabildeo de Washington que recibió miles de dólares mensuales de Freddie Mac.
Rápidamente el demócrata se dirigió a los miembros de la audiencia que lo escuchaban a unos metros de distancia y les dijo: "Ustedes no están interesados en políticos que se acusan; están interesados en el impacto sobre ustedes".
Pero eso no detuvo a los adversarios, que siguieron criticándose uno al otro reiteradamente mientras los temas pasaban a energía, gasto, impuestos y atención médica.
Clase trabajadora
Obama dijo que McCain iba a exigir impuestos sobre las prestaciones de atención médica que reciben los trabajadores de empleadores, al mismo tiempo que su plan anularía la facultad de los estados de aplicar sus propias regulaciones para exigir exámenes como mamografías.
McCain respondió que bajo el plan de su adversario, "el senador Obama los multará" si los padres no obtienen cobertura para sus hijos, aunque aún no ha dicho cuál sería la multa. "Quizá nos enteremos de ello esta noche", agregó.
Obama contestó rápidamente diciendo que McCain "votó contra la ampliación" del programa de salud para niños que opera el Gobierno.
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