Estados Unidos
En un país obsesionado con la celebridad, siempre hay lugar para otra cenicienta y la gobernadora de Alaska, la súbita número dos de la fórmula presidencial republicana, se ha metido en el papel como si nunca hubiera imaginado otro destino. "Estoy preparada", asegura desafiante Sarah Palin.
Es innegable que la ex alcaldesa del municipio de Wasilla tiene una historia poderosa.
Muchas mujeres han conectado con Palin porque la consideran una de ellas.
Miss, mamá, gobernadora...
Es fascinante. Sarah Palin, de 44 años, sin apenas una historia política a sus espaldas, ha hechizado a la América conservadora por ser de carne y hueso, como si sus rivales demócratas Barack Obama o Joe Biden, los dos también con orígenes humildes, hubieran llegado de improviso de otro planeta.
Tiene una explicación. Como ha dicho Rick David, el estratega que mueve el timón del equipo de John McCain, "estas elecciones no van de política. Son un retrato robot de lo que la gente ve en estos candidatos". Es difícil saber con qué imagen se quedarán los estadounidenses de Palin. De momento gustan todas: la de la finalista del concurso Miss Alaska, la de mamá alcaldesa, la de gobernadora reformista y anticorrupción, la de apasionada cazadora de alces en sus ratos libres... La izquierda se ha quedado desarmada ante la Sarah sarcástica y castigadora. La derecha arde en fiestas con la Sarah evangélica y pro vida.
Y ahí está John McCain, llenando de repente el patio de butacas. El candidato republicano ha despertado de su letargo electoral y ha rejuvenecido 20 años con la compañía de Palin.
Sus a menudo soporíferos mítines han pasado a ser electrizantes actos al aire libre donde, gracias a Palin, McCain ha reunido hasta a 15 mil personas en un día de labor. Incluso cuando es el senador de Arizona el que habla, sólo se escuchan gritos de "¡Sa-rah! ¡Sa-rah!", un pequeño detalle que, al menos por el momento, a ningún republicano parece importarle en demasía. Al contrario, bendita Sarah. Porque a McCain se le ha pegado algo del pittbul que la gobernadora de Alaska lleva dentro y, desde el estrado, está propinando a sus rivales demócratas algunas de las más encendidas y polémicas estocadas de la campaña. Entre esos ataques ya no está aquél que acusaba a Obama de ser una celebridad política, por razones obvias.
Trapos sucios a la luz
Pero sí hay muchos otros llamados a bloquear el debate sobre la falta de experiencia de Palin y defender a la gobernadora de sus críticos.
En estos incendiarios anuncios televisivos, John McCain acusa a su rival demócrata de hacer un comentario sexista o de enviar a Alaska a un "miniejército" de investigadores privados para descubrir los trapos sucios de su número dos y "destrozarla" sin compasión alguna.
Todos estos anuncios han alcanzado tres "pinochos" en el baremo que elabora The Washington Post por ser "fundamentalmente deshonestos y engañosos".
A pesar de ello, sirven muy bien su propósito de enardecer a la base del Partido Republicano y convencer al electorado femenino de que sigan en masa a Sarah Palin en las elecciones del próximo 4 de noviembre.
No es que "Sarah Barracuda", el apodo que se ganó a pulso la gobernadora por su espíritu competitivo, necesite que la defienda nadie.
Pero los gurús electorales de McCain aseguran que la prensa ha hecho todo lo posible por desacreditar a Palin desde el primer momento en que se supo que era la elegida para acompañar al candidato republicano. Rick David llegó a decir que el trato que han dado los medios a la número dos de McCain equivale a un "ataque contra la misma cristiandad".
Excesos aparte, lo cierto es que muchos rumores falsos han rodeado a su veloz estrellato. Cuando la gobernadora reveló que su hija Bristol, de 17 años, estaba embarazada, no fue por iniciativa propia. Lo hizo en respuesta al bulo que se estaba extendiendo de que la gobernadora se había apropiado del bebé para guardar las apariencias. Pero ninguna conspiración ha logrado por ahora desbancarla. La semana pasada, la única biografía que existe se convirtió en el último best seller.
Además de los libreros, aquellos emprendedores que empezaron pronto a vender productos han batido sus pronósticos más optimistas. Cafe Press, una de las compañías de regalos en Internet más grandes de EUA, ya ha creado 311 mil productos con su nombre. En medio de este alboroto, es fácil olvidarse de que Palin pretende sustituir a Dick Cheney al frente de la Vicepresidencia. La pregunta es si durará el fenómeno Palin hasta el 4 de noviembre.
Las únicas pistas las dan las encuestas de opinión y éstas hablan claro. Desde que fue presentada en sociedad, la gobernadora de Alaska ha hecho que McCain se ponga por primera vez a la par en los sondeos.
Miss Alaska
En 1984, Sarah Palin se quedó a las puertas de ser Miss Alaska al quedar segunda en el concurso.
Dos décadas más tarde mantiene el aire de modelo, reforzado con maquillaje y peinados muy sofisticados.
En diciembre posó para la revista de moda Vogue.
Eso ha llevado a algunos de sus partidarios a definir Alaska como "el estado más frío, con la gobernadora más caliente".
Los republicanos apelan en su campaña a su base conservadora con una candidata cristiana, totalmente opuesta al aborto, y, con sus cinco hijos y su marido sindicalista, una figura casera, alguien que se autodefine como una "hockey mom" con la que se identificarán muchas votantes femeninas.