Georgia
Rusia anunció que este viernes retiraría la mayor parte de sus fuerzas del interior de Georgia, aunque parece probable que conserve una enorme presencia militar en dos regiones separatistas pro rusas, pese a las enérgicas protestas de Occidente.
El ministro de Defensa ruso, Anatoly Serdyukov, anunció la retirada, dos semanas después de que sus tanques y tropas entraran a Osetia del Sur, y llegaran al corazón de Georgia, para repeler un intento georgiano de retomar el control de esa región, que quiere ser totalmente independiente de Tiflis.
"El viernes, 22 de agosto, a las 06H00 locales (02H00 GMT), todas las fuerzas rusas comenzarán su retirada del territorio georgiano hacia Osetia del Sur", dijo el ministro, citado por la agencia Interfax."A lo largo del 22 de agosto, se completará la retirada", comentó.
Sin embargo, Serdyukov indicó que sólo se replegarán las tropas que se habían adentrado en Georgia, no las que están en Osetia del Sur y en Abjasia, otra región separatista pro rusa.
El ministro no aclaró cuándo los militares se marcharán de esos territorios, ni si piensan hacerlo. Afirmó, por el contrario, que un contingente de tropas rusas permanecería en una zona amortiguadora en torno a Osetia del Sur."Los soldados de mantenimiento de la paz rusos, en cantidades necesarias para garantizar la seguridad, permanecerán dentro de los límites de la zona de seguridad", afirmó Serdyukov, citado por la agencia.
Según el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, 500 soldados deben permanecer en ocho puestos de control dentro de esa área. Un periodista de la AFP vio el jueves poco movimiento de vehículos militares en Osetia del Sur.
El presidente georgiano Mijail Saakashvili acusó a Rusia "de estancarse" y "tomar nuevas posiciones estratégicas" desde que sus tanques entraron en Georgia el 8 de agosto para apoyar a Osetia del Sur, que se autoproclamó independiente a comienzos de los años 1990.
Las tropas rusas lograron además expulsar a las fuerzas georgianas de su último punto de apoyo en Abjasia, que también rompió con Tiflis en la década de los noventa, con el apoyo ruso. Sus blindados se apoderaron de ciudades clave, de bases militares, de caminos y del puerto georgiano de Poti, a orillas del mar Negro.
Aunque el conflicto se concentre en áreas diminutas enclavadas al pie de las montañas del Cáucaso, ha desatado una crisis internacional por el hecho de que Rusia entró en el territorio de otro país, que es además pro occidental.
A raíz de ello, algunos países occidentales han reprendido duramente a Rusia, principal exportador energético a Europa y factor clave en cuestiones internacionales de primera magnitud, como las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. El jueves, Rusia comunicó que suspendía toda la cooperación con la OTAN, señaló una portavoz de la Alianza Atlántica en Bruselas.
El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo el jueves a su homólogo georgiano que quería que Rusia pusiera punto final cuanto antes "al asedio", según el portavoz de la Casa Blanca."En la llamada telefónica, el presidente Bush dijo que Estados Unidos intenta que los rusos cumplan su acuerdo para la retirada de sus fuerzas y acaben con su asedio a Georgia", precisó el portavoz, Gordon Johndroe.
Antes, la Casa Blanca había exigido que Moscú retire sus fuerzas "ya" y advertido que no habría cooperación alguna con la OTAN hasta que la crisis tocara a su fin Tras el conflicto, parece cada vez más improbable que Georgia recupere el control de sus dos regiones separatistas.
Decenas de miles de personas reunidas en Sujumi, capital de Abjasia, pidieron a los rusos que reconozcan su independencia. Y más de mil asistieron a una reunión similar Tsjinvsali, principal ciudad de Osetia del Sur. Moscú ha insinuado que podría dar a ambas su reconocimiento, lo cual, si se concretara, podría desencadenar una de las crisis más profundas entre Rusia y Occidente desde la Guerra Fría. Las dos cámaras del Parlamento abordarán la cuestión el lunes. El Kremlin tiene la última palabra.
