Honduras
Fue pura garra, magia y corazón. El volante Julio César Rambo de León estuvo a punto de convertirse en la figura que nos daría el pase al Mundial de Sudáfrica 2010, pero el resultado 3-2 en contra se lo impidió.
Rambo fue uno de los mejores jugadores dentro de la cancha y su golazo al primer minuto del segundo tiempo nos puso a soñar con volver a otro Mundial después de veintisiete años. El jugador del Torino de la segunda división de Italia se paró a escasos centímetros del balón y ante una muralla de estadounidenses la mandó sobre ella y la incrustó en el mero ángulo para desatar una locura en el estadio Olímpico.
Rambo sacó toda su magia, pero no fue suficiente para derrotar a la armada de Norteamérica que llegó y nos mató en nuestro propio feudo.
El porteño fue pura entrega y nunca desmayó en buscar acortar distancia en el marcador cuando caíamos 3-1.
Desde que comenzó el partido sus llegadas al marco rival siempre llevaban mucho veneno; pero desafortunadamente no concluían en el fondo de la portería que reguardaba Tim Howard. Su insistencia tuvo resultado, De León volvió a anotar a los 78 y revivió nuestras esperanzar de poder empatar; pero no se pudo.
Luego de su segunda anotación, el volante mixto comenzó a sentir molestias debido al desgaste en todo el tiempo que estuvo en la cancha y con dolor en el alma tuvo que pedirle al seleccionador nacional Reinaldo Rueda que los sustituyera por Walter “Pery” Martínez.
Con su salida del campo se nos fue gran parte de nuestro poder ofensivo. Sus desequilibrantes movimientos y sus centros precisos nos hicieron falta en los minutos finales para que tal vez el resultado hubiera sido diferente.
Al fantasista de Italia no le bastaron su entrega y coraje para que Honduras sellara su pasaporte hacia el país africano.