Los analistas de la crisis financiera ya han bautizado el fenómeno y en los escritos podemos leer sobre el efecto mariposa que, en sÃntesis, se reduce a unas pocas, pero muy descriptivas palabras.
"Si una mariposa en Nueva York bate sus alas, puede provocar una tempestad en PekÃn". ¿Ficción? Siguiendo los principios de la FÃsica se puede mostrar que no es imaginación o desvarÃo. Basta echar una ojeada a los acontecimientos de las últimas semanas en la economÃa mundial y al uso y abuso de los recursos públicos para amainar el huracán que se inició con las hipotecas, se trasladó a los bancos y ahora recorre la industria.
¿Las consecuencias de la crisis alcanzará a todos? Ya se han comenzado a escuchar voces de organizaciones internacionales dando a conocer que los primeros efectos del suave batir de la mariposa ha llegado a los programas de cooperación y asistencia al desarrollo y a la atención de emergencias en los paÃses más pobres.
Un informe del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, en colaboración con Médicos sin Fronteras, han dado la voz de alarma, pues hay un alto descenso en la ayuda humanitaria hacia las naciones más pobres en momentos crÃticos por los altos precios de los alimentos desde hace dos años y ahora por el destino de recursos a salvar empresas, a llenar un vacÃo de millones de millones de dólares y euros.
La crisis financiera puede convertirse en colapso para los más pobres, puesto que la ayuda al desarrollo que habÃa experimentado disminución, seguirá en descenso.
¿Los objetivos del milenio? Quizás el 2999, si la irracionalidad no ha terminado con la humanidad, se puedan dar por logrados, porque en lugar de avanzar los Ãndices muestran un claro retroceso en pobreza, salud y educación. El efecto mariposa nos alcanza.