Honduras
Luego de una misa de cuerpo presente realizada ayer, en que un nutrido grupo de familiares y amistades se congregaron en la iglesia San Vicente de Paúl para rogar por el alma del joven estudiante Carlos Eduardo López Suazo, sus restos fueron sepultados en un cementerio local.
La comitiva fúnebre fue encabezada por sus padres y otros parientes que declinaron brindar declaraciones debido al momento crítico que atraviesa la familia.
El estudiante de la Escuela Internacional Sampedrana, EIS, secuestrado el pasado 25 de julio, fue encontrado muerto en Choloma el domingo 9 de agosto y depositado en la morgue como desconocido.
Aunque su familia aseguró que pagó el rescate exigido por sus captores, no pudo celebrar el retorno del adolescente y, en lugar de eso, recibió la triste noticia de su deceso.
Durante las honras fúnebres, eran palpables la impotencia y el dolor de su familia, que, según mencionaron al recoger a su deudo en la morgue judicial, “no podían entender la crueldad con que trataron a Carlos Eduardo”, pues se encontraba completamente indefenso y a merced de los malvivientes.
Explicaron que posiblemente el estudiante pudo identificar a uno o varios de sus secuestradores, por lo cual decidieron quitarle la vida para silenciarlo.
Mientras tanto, la Policía inició las investigaciones para dar con los culpables del abominable hecho que enluta a otra familia sampedrana.
