Honduras
Con la mayor parte del grupo recuperado y la salud encontrada, los azules del Motagua seguirán con los trabajos físicos en las próximas horas.
Haciendo de lado la fea y triste historia vivida en el occidente del país, el conjunto motagüense comandado por su entrenador, Juan de Dios “Cuate” Castillo y compañía, está casi listo para afrontar el torneo venidero.
“Seguiremos con los trabajos en forma progresiva hasta alcanzar el nivel óptimo que nos permita hacer trabajos de mayor exigencia; el grupo que se vaya integrando hará trabajos regenerativos”, advirtió Jair Janten, encargado de la parte física del equipo.
Pero en medio de la alarma médica, que se encendió esta semana por el brote de gastroenteritis, la voz de mando del azul se despertó.
“Ya me siento mejor, pero hemos vivido días muy difíciles con la enfermedad”, dijo Iván Guerrero, llamado a ser el capitán del azul este próximo torneo de Apertura. Con Guerrero casi recuperado, pero sin horas de trabajos, excepto las que realizó en La Esperanza, Intibucá, Motagua ve el torneo con más entusiasmo y le coquetea.
“Pero tenemos que agradecer que esto nos haya sucedido ahora y no a mitad del torneo. No debemos quejarnos, sino seguir adelante en busca del nivel que necesitamos” refirió Cuate Castillo.
Ahora, con el acelerador en velocidad baja, Motagua reanuda sus trabajos, ya con los veintisiete entrenamientos amontonados en los músculos.
Sin embargo, los jugadores le ponen buena cara al mal tiempo, como el carrilero Ronmel Murillo reciente contratación de las Águilas, quien resaltó la pretemporada efectuada en occidente.
“El trabajo que hicimos en La Esperanza no se pierde, es más, nos sentimos más resistentes luego de haber trabajado allá y estamos confiados en hacer un muy buen torneo”, concluyó.
