Honduras
Nunca se ha cruzado por una escuela de arte, pero su talento nato, quizá herencia de su madre, lo puso al servicio de la Iglesia y de todos los santos.
Julio Alberto Carballo es el artista de la catedral. El padre Saturnino Senis le dio ese calificativo porque desde la década de los 90 se dedica exclusivamente a la recuperación y restauración de imágenes religiosas en ésa y otras iglesias. Encontrarlo fue una verdadera casualidad. Llegamos a la iglesia con la misión de saber quién o quiénes tienen la tarea de mantener a los santos que cada año recorren las calles de San Pedro Sula el Viernes Santo.
Junto al sacristán Luis Alberto Cardinale, Carballo acababa de retornar al gran templo sampedrano. Ese día su misión fue llevar la imagen de Jesús al instituto San Vicente de Paúl, de donde sale cada año la procesión el Domingo de Ramos, día que abrió las actividades de la Semana Mayor. "¿Usted sabe quién se encarga de cuidar y velar por los santos?". Me respondió: "Sí, soy yo".
Venía sudoroso y agitado. El grupo de hermanas del Apostolado de la Oración y la Medalla Milagrosa lo tenían de correr porque debía ir a su casa en el barrio Barandillas por la Virgen Dolorosa, a quien las damas debían vestir.
La Dolorosa, que vivió su propio vía crucis al ver el calvario y la muerte de su hijo, fue sometida a un proceso de restauración y para ese día ya estaba lista.
Arte religioso
Por las manos de artesano de don Julio han pasado ya las 25 imágenes de la catedral. Él afirma que la mayoría de piezas son muy antiguas y por eso tienden a romperse o dañarse con facilidad.
Esto fue lo que precisamente le pasó a las imágenes de La Piedad, La Agonía, El Flagelado y San Pedro Apóstol, que esta Semana Santa no fueron llevadas en las procesiones porque sufrieron daños y deben ser restauradas.
Según el sacristán de la catedral, los santos llegaron a San Pedro Sula en los años 50. Muchos fueron traídos de España, donde fueron elaboradas en talleres de Barcelona y en otras ciudades de la península ibérica. Otras proceden de Guatemala. La catedral tuvo imágenes que datan del tiempo de la colonia, pero muchas se rompieron y otras se las robaron, afirmó.
Legado artístico
Don Julio, antes de ser restaurador, era conductor de taxi, pero lo asaltaron tres veces. Aconsejado por su madre doña Teófila Ramírez, abandonó el transporte y se inclinó al trabajo artístico que su madre, una artesana del barro, oriunda de Guatemala, le enseñó.
"Nada de lo que hago, lo hago por negocio. Me gusta cooperar con la iglesia. Lo que sé tampoco lo estudié, lo hago por instinto y porque mi madre me enseñó", relató.
Él junto a sus hijos Jesús y Julio, han restaurado casi todas las imágenes de la catedral. Cuando pase Semana Santa su misión será restaurar las 14 estaciones que cuelgan de las enormes columnas del templo católico. A don Julio se le localiza en la 10 calle, 3 y 4 avenidas de Barandillas. Si tiene imágenes destruidas puede llamarlo al 9817-1423 y al 550-6158.
Tradición impostergable
Así como don Julio vela por el buen estado de los santos, doña Lastenia Cisneros lleva una vida vistiendo a la virgen La Dolorosa.
A sus 87 años y pese a que estuvo postrada por una fractura en la cadera, es una de las damas que cada año se encarga de arreglar la virgen que en su rostro revive el dolor por la muerte de su hijo Jesucristo cuando iba camino al Calvario.
Ambos, todos los años se entregan a sus santos católicos.
