Australia
El mundial de Fórmula Uno se traslada este fin de semana a Malasia tras un arranque de temporada en el que el orden establecido se vio vulnerado por el sorpresivo 1-2 de un equipo que hace unos cuantos meses estaba al borde de la extinción.
Los Brawn barrieron en el Gran Premio de Australia del pasado domingo, en el que el inglés Jenson Button se subió a lo más alto del podio por encima de su colega brasileño Rubens Barrichello.
Fue apenas la tercera vez en la historia de la F1 que un equipo logró el 1-2 en su debut. Pero Brawn no es un debutante cualquiera, ya que se formó de lo quedó cuando la automotriz japonesa Honda desistió el pasado diciembre seguir en el campeonato por cuestiones de presupuesto.
Pero no hay garantía que el resultado de Brawn se mantendrá en pie. Sus rivales Ferrari, Red Bull y Renault apelaron el fallo de los comisarios que permitió que los monoplazas de Brawn, Toyota y Williams compitiesen en Australia con difusores traseros que consideran quebranta el reglamento sobre aerodinámica.
El fallo final de la Federación Internacional de Automovilismo sobre los difusores deberá esperar hasta después del GP de Malasia que se correrá el domingo.
A falta de una decisión previo a Malasia, lo ocurrido en Australia podría repetirse en el circuito de Sepang.
Pero por más que las autoridades le puedan sacar el triunfo, los Brawn han demostrado ser cosa seria.
Desde los entrenamientos de pretemporada era claro que la escudería inglesa contaba con los monoplazas más rápidos, lo cual se plasmó en las calles de Melbourne.
Williams y Toyota también demostraron un repunte con respecto al año pasado, igualmente con la ayuda de esos difusores.
Red Bull y Williams lucen como los mejores de los equipos sin los difusores, mientras que los históricos Ferrari y McLaren andan un paso atrás.
Tanto Ferrari como McLaren, metidos de llenos en la lucha por el título del pasado mundial, dejaron para muy tarde los cambios en sus bólidos.
