Honduras
Doña Queta, sin ser una celebridad, es conocida en todo el país. Está a punto de cumplir 70 años, pero su espíritu es el de una quinceañera que ha dedicado 45 años de su vida a seguir, como sea y donde sea ,al Marathón, equipo de sus amores.
“Marathón es mi religión”, afirma doña Enriqueta Sagastume, que vive con sus nietos en una casa de la colonia Flor del Valle de San Pedro Sula, Honduras, adornada con loros, cuadros, dinosaurios coleccionables y banderas. Todo alude a los colores verde, blanco y rojo de la institución esmeralda.
Cuando la visitamos, nos confió que estaba por empezar a picar papel periódico, faena que realiza dos días antes de cada partido de su querido Marathón.
Dios y Marathón
“En mi vida lo más importante son Dios, mis hijos y El Marathón, pero como todos mis hijos se fueron a vivir a Canadá, me quedan Dios y mi Marathón”.
Esta dedicada y a veces controversial dama es la fundadora de la ya conocida barra Furia Verde y dice que como sus hijos y nietos la mantienen, no tiene otra cosa que hacer más que esperar los partidos del Monstruo, que según ella le ha dado más satisfacciones que sufrimientos.
Cuando se trata de defender a su club, doña Queta la arremete contra los propios seguidores de su equipo porque no permite que hablen mal de sus jugadores, a los que dice que quiere como a sus propios hijos.
“Algunas personas se han de molestar conmigo por mis reclamos, pero eso no me importa. Mientras pueda, voy a seguir defendiendo a mi equipo”, sostiene.
A sus 69 años, doña Queta cree que todavía le quedan unos 10 años más para seguir yendo religiosamente a ver cada partido del Monstruo y espera que Dios le dé vida para ver inaugurado el estadio Yankel Rosenthal.
“Ya cuando no me pueda mover por mi edad, le voy a decir a Yankel (presidente del Marathón) que me mande a llevar en una silla de ruedas”.
La aficionada número uno del Marathón cuenta que siempre le ha pedido a Dios que cuando se vaya de este mundo, la entierren con la bandera del Monstruo y la del Partido Liberal, de la que también es seguidora. Al preguntarle en tono de broma qué opinaría si uno de sus nietos le saliera seguidor del Olimpia, la abuela arrugó un poco la cara y sostuvo: “Que sólo digan que son de Olimpia o de otro equipo me da alergia”.
Agrega que cuando su equipo no juega o tarda en hacerlo, está inquieta y desesperada por estar en las graderías alentando y apoyando los colores de su club.
Antes de despedirnos no podía faltar la pregunta sobre el partido de la final contra el Real España, a lo que doña Queta contestó con mucha sinceridad: “Confío en que podamos ganar; ya tenemos un pie adentro para conseguir el título, pero si no se da, sé que van a haber otros partidos y otros campeonatos. Además, estamos en la Champions”.
