Honduras
Monchito tiene llorando de alegría a todo un país. La selección española de futbol tiene en sus filas a un "Niño" hacedor de milagros.
Honduras también tiene un "Niño", Monchito, ayudando a hacer milagros. Ramón Núñez es el "cipote" (niño) mimado de la selección catracha.
Se ha convertido en la revelación del equipo dirigido por el colombiano Reynaldo Rueda. Honduras no para de celebrar los goles que el "Niño" Núñez anota para la Bicolor y tiene a toda una nación con un discurso ilusionado. Ramón, "Monchito" o el "Niño", como cada uno quiera llamarle creció con los mejores maestros posibles, gracias a la magia y a la memoria infalible del video: admirando Pelé y Maradona. Como ellos, tiene el 10 en la espalda. Un número cabalístico, emblemático, del caudillo de la cancha, como advirtiendo a futuro su pretensión de ser el líder de la Selección mayor de Honduras.
Y Ramón Núñez confiesa su humildad, su lealtad y su vocación al confesar su felicidad de jugar al lado de Amado Guevara, capitán de la selección catracha.
Ramoncito es una joya hondureña descubierta en Estados Unidos. Fue escogido en el reclutamiento colegial por el Dallas Burn en el 2004, después de haber sido elegido como el jugador del año en la Missouri Valley Conference. La selección de las barras y las estrellas quiso engarzar esa joya en el collar de su equipo. Estados Unidos coqueteó con él. Pero la sangre llama, la carne llama, la patria llama. Y Ramoncito eligió a Honduras. Por siempre, para siempre, desde siempre.
Honduras inmediatamente puso manos a la obra convocando al petiso jugador para formar parte de la selección sub-20 para el Mundial de Holanda 2005. De ahí, Monchito saltó a la selección Sub- 23 de Honduras que logró el boleto a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Hoy se ha convertido en la revelación de la Selección mayor catracha, en el niño mimado, en el hijo pródigo, que ha regresado a casa, de donde nunca se llevó nada, pero ha regresado para darlo todo. Hoy, el cipote tiene a un pueblo con la ilusión de volver a ver a su equipo nacional en un mundial de futbol: Sudáfrica 2010.
El ahora niño mimado de los hondureños con sus goles ha demostrado que es un niño con alma de hombre, y que la camisola con el número "10" no le queda grande y que la edad es sólo una estadística, un paso intermedio, un andén en el viaje interminable de nuestras vidas. A sus 23 años ha puesto a sonreír a toda Honduras con sus goles. Y ratifica, de la única manera, en el único sitio, la cancha, que para él, auténticamente, vestir la camisola nacional del país que le vio nacer es como tocar el cielo con la punta de los dedos. Ramoncito, estandarte del Olimpia de Honduras, militó en las filas del Dallas Burn, Chivas USA, ambos equipos de la MLS.
Pero su pasaporte de futbolista está abierto. Pronto, la camiseta del futbol de Honduras le quedará chica, aunque siempre, siempre, la camiseta de la selección de Honduras le quedará a la medida. La afición hondureña en Los Ángeles despertó este jueves con una sonrisa larga y una pregunta en el pecho: aunque Rambo de León hizo el gol a México, con este "Niño" en la cancha se habría consumado la travesura del "Aztecazo".
Un crecimiento vertiginoso, pero para tranquilidad de todos, alguna vez a esta reportera el mismo Ramón Núñez, en el Home Depot Center de Carson, con Chivas USA, dijo estar consciente que la fama es el peor enemigo del futbolista y que la mejor medicina es mantener la humildad y los pies en la tierra, o mejor, en el césped… y con la pelota de los sueños pegada a los pies.