Honduras
A medida que se sumaban las derrotas y los títulos lo eludían, Roger Federer insistió que todo estaba bien, que todavía le quedaba magia y que su desempeño mejoraría.
Federer hizo buena su promesa contra Novak Djokovic en las semifinales del Abierto de Estados Unidos.
Impulsado por un arranque impecable y un final fantástico, Federer derrotó ayer 6-3, 5-7, 7-6, 6-2 a Djokovic y se colocó a ley de una victoria de su quinto título consecutivo del Abierto de Estados Unidos y decimotercer trofeo de Grand Slam.
"Sólo necesito otro partido", dijo Federer en una entrevista en la cancha.
Federer no conocerá a su rival al menos hoy, ya que la tormenta tropical Hanna azotó Nueva York por la tarde de ayer y obligó la suspensión del partido por semifinales entre Rafael Nadal y Andy Murray en el tercer set. El clima también obligó a suspender hasta hoy la final femenina entre Serena Williams y Jelena Jankovic.
El suizo logró su trigésimo tercer triunfo al hilo en Flushing Meadows y se clasificó a su decimotercera final en los 14 últimos majors.
La única falla en ese lapso fue el Abierto de Australia en enero, cuando el serbio Djokovic lo sorprendió en las semifinales y luego ganó el título. Quizás eso motivó a Federer ayer, cuando dominó al comienzo y el último set y medio.
El mismo Federer supo que la magia había vuelto.
"Definitivamente hubo algunos momentos hoy en los que pensé, ‘así es como me gustaría jugar siempre’", comentó Federer. "Fue muy bueno sentirme así de nuevo".
Federer terminó con 20 aces y sólo una falta doble.
