Honduras
El tercer título de la Copa de Naciones para Honduras tendrá que aguantarse un poco más. En el fútbol lo que vale son los goles y eso fue lo que hizo Panamá. Anotó uno y fue suficiente para dejar en el camino a la anfitriona y favorita para ganar la Copa Uncaf.
La escuadra catracha dominó de principio a fin, pero su dominio terminó siendo estéril y la historia no lo registrará, sólo dirá que los canaleros se impusieron 1-0.
Acciones
Como el partido preliminar había resultado accidentado y terminó antes de lo previsto, crecía la expectación de los 15 mil aficionados que llegaron al estadio. Al fin catrachos y canaleros saltaron a la cancha mojada y resbaladiza por la lluvia, pero apta para jugar fútbol.
Panamá respetaba a Honduras y lo dejaba maniobrar hasta la mitad del campo, pero ahí los rojos no daban un balón por perdido. Presionaban con rudeza, tratando de que el equipo catracho no se armara. Al recuperar el balón, salían como pistones al área de Noel Valladares.
Eso se repitió durante el partido: un equipo con buen tratamiento de balón que trataba de llegar al área mientras el otro buscaba sorprender al contragolpe con Phillips y Rodríguez, que eran una pesadilla para la zaga catracha.
Las mejores oportunidades las tuvo Honduras. La primera fue un bombazo de Turcios, la segunda una espectacular tijereta de Marvin Chávez que de nuevo alcanzó a desviar Penedo y la tercera un tiro libre de Amado Guevara con sello de gol. Antes de eso Anthony Torres había desaprovechado un cabezazo en el área.
Precisamente "Patón" Phillips, en jugada individual y cuando mejor jugaba Honduras, de 30 metros soltó el disparo que tomó salido al golero Valladares, para el 1-0. El estadio Nacional parecía un cementerio, la afición catracha que llegó enmudecía de sorpresa, pero aún quedaba mucho por recorrer.
Honduras tuvo que esperar el segundo tiempo para tratar de rescatar el juego, porque en la primera parte no lo logró. Los canaleros no se salían de su libreto defensivo, pues les estaba dando resultados.
A medida que transcurrían los minutos, los nuestros eran presas de la desesperación. Embotellaban al rival, pero no tenían precisión ni claridad en el último toque. Ni los siete minutos que añadió el árbitro central Carlos Batres sirvieron para el empate.
Ahora la fiesta de la Uncaf sirve para otros. Los nuestros a lo sumo tendrán que conformarse con el tercer lugar el domingo ante El Salvador.
