Honduras
"Sin tanta paja, ¿qué es lo que quiere saber? Porque voy a ser breve", con esa expresión que refleja su frialdad y dureza, Arturo, un sicario que está preso y a quien identificaremos con ese seudónimo, empezó a hablar.
Arturo, quien guarda prisión en un presidio de la zona norte por la muerte de cuatros miembros de una familia, aceptó dar su testimonio, pero puso como condiciones no tomarle fotos, no mencionar la ubicación del lugar donde está y que sólo contestaría lo que él considera que se puede decir.
¿Mató usted a esa familia?
Yo andaba con el grupo. Me tocó disparar nada más. Tuve que echarle dos tiros y no sé si a alguno de los cuatro le pegaron, pero qué podía hacer. Me llevaron con ellos, en verdad no soy tan malo como piensan. Estoy preso, es cierto, ya nada se puede hacer. Había una orden. Yo directamente no tuve nada que ver con ellos porque ni los conocía y sólo me dijeron: haga el trabajo, me llevaron y pasó. La gente lo llama a uno, lo buscan y una vez que uno entra a esto y opera no se puede salir. No puedo hablar mucho porque desde aquí adentro me pueden fregar, así que no puedo contarle mucho.
Lo que sí le digo es que son grandes los que están en este negocio y para ellos la vida no vale nada, sólo les interesa hacer billete. Me gustaría contarle todo lo que quiere saber, pero por ahora no se puede, mejor lo dejamos para otro día.
Un momento, casi no hemos hablado, ¿podemos seguir?
Bueno está bien. Nunca se sabe quién da la orden. El trabajo es eliminar lo que estorba, te pagan y después no se puede preguntar nada. A veces ni nosotros sabemos por qué lo hacemos, pero como la plata manda, por eso se hace. A mí me encargaron varios trabajitos, algunos los hice, otros no. Después que se aprende a matar, lo demás no cuenta. Los muertos para nosotros son como los números y se compite por ver quién tiene más en su cuenta. No se sabe si le toca una mujer o un niño, uno va y liquida. Una cosa, no vaya a poner mi nombre, me pueden fregar. Yo ya estoy en el presidio, pero sé que un día me iré de aquí.
Arturo guardó silencio un momento y después siguió hablando
Hay cosas que no se pueden decir. Cuando se entra a este mundo todo se pierde. Ahora sólo me queda esperar, no es fácil esta vida. Un sicario sólo cumple su trabajo por dinero.
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