La pérdida del empleo tiene consecuencias negativas en la vida de un profesional, pero también tendrá algún resultado positivo.
“Quizás sea una oportunidad para replantearnos. Puede servir para moderar un poco nuestra cultura materialista y dar importancia a otros valores más espirituales”, dice la psicóloga laboral Sara de Reyes.
A nivel individual también habrá quien al perder su trabajo se libere de algún jefe acosador, encuentre su vocación perdida o descubra que el estatus y el dinero están sobrevalorados. Y si no, al menos puede agarrarse siempre a la posibilidad, casi inevitable, de que antes o después las cosas mejoren.
El optimismo es importante porque motiva a seguir adelante, incluso cuando las cosas se ponen feas. No se trata de ser ingenuos ni de esconder la cabeza en un pozo, sino de mantener viva la llama de la esperanza. Esta esperanza, a su vez, dará fuerza para emprender la acción.
Consejos
Aprecie lo que tiene
Las crisis lo vuelve consciente de las cosas que faltan, las que se pueden perder o que ya no se podrá permitir. Pero, como casi siempre, se olvidan las muchas cosas de las que sí se disfrutan y por las que deberíamos sentirnos agradecidos cada día. El amor, la familia y la paz seguirán existiendo a pesar de todo.
Hay varios ejercicios de gratitud que aumentan el bienestar subjetivo de las personas, comenta la psicóloga, y que lo harán sentirse mejor. “Uno muy sencillo y sin embargo muy eficaz consiste en escribir por la noche, justo antes de dormir, tres cosas por las que uno se siente agradecido. Pueden ser cosas que han salido bien durante el día, personas a las que queremos, habilidades o facultades personales... cualquier cosa que valoremos. Lo ideal es repetir el ejercicio una vez por semana.
Sea positivo
Una manera de cambiar de perspectiva es buscar el lado positivo de un acontecimiento en principio negativo. Como dijo una vez la poetisa Gloria Fuertes, “todo sirve y todo se aprovecha, y de unos cuernos se saca una buena percha”.
Cambie de actitud
El psicólogo Martin Seligman, ex presidente de la American Psychological Association y ex pesimista, ha desarrollado un método para aprender a pensar de manera optimista.
Los pesimistas tienden a pensar que cualquier circunstancia adversa será muy duradera en el tiempo, afectará muchos ámbitos de su vida y además es culpa suya. El método de Seligman consiste en aprender a fijarse en estos pensamientos negativos y discutir con uno mismo para cuestionarlos, sin llegar a creer ingenuamente que “todo es maravilloso”, pero abriéndose a posibilidades más positivas y constructivas.
Ejercicio físico
No olvide hacer ejercicio cuando sufra depresión. Asegúrese de ejercitarse todos los días; esto envía más oxígeno a su cerebro. El resultado del ejercicio mejorará su salud y su actitud.
Nuevos proyectos
Llega el momento de la acción. Ya estamos listos para “salir a la cancha” nuevamente. Ilusionémonos con nuevos proyectos. Es el momento de volver a arriesgarnos y volver a confiar.
Es algo que nunca debemos perder.
