Honduras
El parque central de la capital industrial fue ayer el escenario que los seguidores de Manuel Zelaya usaron para reclamar el regreso de éste a la Presidencia.
Desde las 6.30 am, cuando se anunció la “desaparición” del otrora Presidente, la tensión se apoderó de muchos ciudadanos que recordaron escenas violentas del pasado.
El estruendoso ruido de los aviones F-5 surcando el espacio terminó de poner nerviosos a quienes por radio, televisión y páginas web seguían paso a paso los pormenores de la destitución del mandatario.
La mañana de ayer quedará en la historia porque hasta el alcalde Rodolfo Padilla Sunseri fue detenido y custodiado en la 105 Brigada de Infantería, confirmó su esposa Laura de Padilla, aunque esa versión fue desmentida por los jefes militares.
Vecinos de muchas colonias y barrios quedaron incomunicados porque se produjo un apagón desde las siete de la mañana, el cual se restableció luego del mediodía.
En las estaciones gasolineras, muchos andan desesperados abasteciéndose de combustible y algunos supermercados y negocios están abarrotados.
La mayoría de ciudadanos atendió la indicación de no salir de sus casas. Las calles en algunos sectores estaban desoladas.
Ciertas personas se arriesgaban a pasar frente al parque central, donde turbas enardecidas destruían los quioscos de venta de periódicos y obligaban a comerciantes a cerrar.
Peligrosa amenaza
Algunos seguidores de la “cuarta urna” y la encuesta que pretendían aplicar ayer sobrepasaron los límites de la tolerancia.
Airados llegaron a agredir e insultar a periodistas, fotógrafos y camarógrafos.
Las urnas de la consulta popular fueron instaladas desde muy temprano en el parque central, donde se concentraron y se olvidaron de la encuesta.
Los conductores cuyos vehículos no iban identificados con la cuarta urna eran insultados.
Negocios que tradicionalmente abren el domingo no lo hicieron, pues el centro fue escenario de manifestaciones debido al decomiso de material de la consulta en los cantones.
Un grupo de periodistas, fotógrafos y motoristas de diario La Prensa fueron amenazados durante la cobertura de la crisis política en el país.
El conductor de un turismo Toyota Corolla con placas PCE 9473 que circulaba por la primera calle sacó por la ventanilla de su auto una camiseta de la “cuarta urna” y un arma nueve milímetros envuelta, amenazando al equipo periodístico.
Dentro del vehículo iban un menor y otro adulto. El conductor irresponsable fue seguido por policías motorizados tras ser reportado.
En el parque central, los activistas de la cuarta urna, al percatarse de la presencia de reporteros, les pidieron que se retiraran porque no respondían.
Un hombre se acercó a una de las comunicadoras y le dijo que era mejor prevenir. “Mejor váyase porque aquí andan compañeros que son capaces de lincharlos”, dijo.
A los fotógrafos y periodistas les tomaron fotografías como para tener un registro. A uno de los reporteros gráficos intentaron quitarle la cámara.
En el sector de Cofradía, grupos se dedicaron a insultar, lo que contrastó con el ejemplar comportamiento que mostraron los pobladores en sectores como Satélite, Rivera Hernández, Chamelecón y la zona norte de la ciudad.
