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Litoral Atlántico, reflejo del tráfico de drogas

De chozas a casonas; el desarrollo en municipios pobres del litoral llegó con la droga
23.02.09 - Updated: 24.02.09 12:06pm - Redacción: redaccion@laprensa.hn

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Atlántida; Islas de la Bahía,

Honduras

Miles de kilos de droga pasan por la costa Atlántica y las Islas de la Bahía cada año. Habitantes y autoridades lo saben y lo callan o viven del negocio.

Iriona, Tocoa, Sabá, Tepusteca, Elixir, Reguleto, Cayo Sierra, Zamora, Las Golondrinas, en Colón; Palacios, Brus Laguna, Barra Patuca, Francia, Cauquira y Raya en Gracias a Dios, se han convertido en centros de depósito y distribución de droga.

Vea la infografía: Las rutas de la droga

Limón, específicamente en el Cabo Farallones, marca una línea que sigue hasta el municipio de Villeda Morales en Gracias a Dios. En este trayecto es común encontrar a personas caminando por las playas en busca de fardos que a veces son dejados a la intemperie por los narcotraficantes cuando son perseguidos por las autoridades en altamar.

Todos lo saben, pero nadie se atreve a hablar, o al menos a identificarse con los medios de comunicación. En esta extensa región costera del atlántico hondureño el tráfico de drogas ya se ha convertido en un modus vivendi para miles de familias de la etnia misquita; las actividades agrícolas y pesqueras han quedado a un lado. Ahora se depende económicamente de este alucinógeno por la facilidad con que se consigue en el mercado.

Óscar, un ciudadano que pidió omitir su identidad, cuenta cómo funciona el negocio para las cientos de familias que habitan en la zona.

"No hace mucho, a mí me pidieron unas personas muy amables que les diera un espacio en mi casa para dejar unos fardos, aquí ya todos sabemos qué es lo que traen estos bultos, y sólo me recordaron que iban a venir unas personas a reclamarla; la sorpresa fue que quienes llegaron a traer los paquetes eran policías, montaron todo el cargamento en la patrulla que andaban. Es de ver y callar", dijo el testigo oriundo de Iriona.

 

Eran chozas, ahora mansiones

"Recuerdo cuando todos aquí nos conocíamos, era diferente", rememora el poblador, quien asegura se ha mantenido fuera de las tentaciones del nuevo negocio, pero pide anonimato por temor. Las viejas chozas que hace unos años formaban el pueblo y las desoladas callejuelas con carretas tiradas a caballo quedaron en el ayer. Era una las comunidades más pobres de Colón, pero ahora los habitantes de Punta Piedra la llaman "la pequeña Manhattan". Casas con valor arriba del millón de lempiras y automóviles último modelo se ven al recorrer la zona. Hoy, esta comunidad se levanta como una de las pujantes ciudadelas del departamento.

El 29 de febrero de 2008 la historia cambió en este pueblo. "Una lancha cargada con más de dos mil kilos de cocaína fue dejada a orillas de la playa cerca a esta población, en ella había gran cantidad de dólares", relata.

"Se desmayaban, otros bailaban sobre el dinero y la droga fue enterrada y luego vendida a los mismos narcotraficantes", dice.

Los vecinos recogieron el producto como podían. Llevaban bolsas, cubetas, lo que estuviera a la mano. Después de renegociar la droga, comenzó una alianza con los narcotraficantes que aún existe.

Otras rutas

Mientras el narcotráfico se apodera poco a poco de la zona, el equipo de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico, que antes tenía su centro de acopio en La Ceiba, fue trasladado a la capital de la República, a más de 400 kilómetros de donde se conoce se encuentran las operaciones del crimen organizado y de la narcoactividad.

Agentes de la Fuerza Naval y de la Fuerza Aérea, en conjunto con militares de Estados Unidos, patrullan el otro corredor "caliente": Roatán, Utila, Guanaja y La Ceiba. Pero la lucha es desigual ante el potencial de movilización con el que cuentan los que están en el negocio de la droga. En marzo de 2007 se incautaron 1,600 kilos de cocaína en una avioneta en Guanaja. La droga fue dejada dentro de la aeronave después de un enfrentamiento entre dos grupos de contrabandistas. Los últimos en llegar fueron los policías.

"Sí, esta isla estaba arruinada con tanta droga, aquí nadie hace nada, todo el mundo sabe que en horas de la noche dos veces por semanas llegaban avionetas al aeropuerto", dijo Orlando, un isleño. Las aeronaves no aterrizan desde hace dos meses, cuando fueron trasladados agentes policiales y navales a la isla. La venta de droga menudeada es otro problema sin control.

"Bueno, no podemos dar nuestros nombres por temor a que nos pase algo, pero eso es verdad, cualquiera que venga a la isla lo sabrá".

El 10 de noviembre de 2008, una avioneta procedente de Venezuela fue dejada abandonada en el aeropuerto de Roatán. Hasta ahora, no hay explicación sobre las personas que viajaban en ella o lo que traía en su interior.

La aeronave estaba vacía, pero no se descartó que hubiese tirado el alucinógeno al mar para que lo recogieran lanchas.

La lista no termina, la primera semana de enero de 2009, en Utila se incautó una aeronave con 1,778 kilos de cocaína en 1,390 paquetes. Dos lanchas, barriles con combustible y focos fueron encontrados cerca de la pista del aeropuerto de la isla.

Orlando pide seguridad, pues la juventud "se pierde entre tanta droga".

¿Quién vigila?

Utila permanece sin vigilancia por las noches, aceptan las autoridades. Hay muy pocos vuelos comerciales en ese horario, por lo que la pista queda a merced de los traficantes.

"Estos casos están bajo la responsabilidad de la DLCN, ellos manejan mayor información, por nuestra parte hemos instruido para que se hagan patrullajes tendientes a evitar el aterrizaje de avionetas con drogas", dijo el jefe departamental de la Policía Nacional Preventiva, Julio Benítez.

Marcado por este flagelo, el litoral atlántico ya es conocido como corredor del narcotráfico a nivel internacional, pero aún no hay acciones concretas que intenten frenar el delito.

El titular del Ministerio Público en La Ceiba, Adonay Padilla, confirma la falta de interés que ha existido. "Desde que asumí la coordinación regional, ha sido una de mis peticiones pero no se la logrado nada, la justificación que se ha dado es la falta de presupuesto".

Hoy, las historias "de éxito" en estas regiones se escuchan por doquier. "Las casas de los vecinos que viven a orillas de las playas se convierten en bodegas, muchos tienen que aceptar estas ofertas por temor a ser asesinados, otros se ofrecen y le abren las puertas a este sucio negocio que a pesar de ello garantiza un mejor nivel de vida, que con años de sudor y esfuerzo no se logra pasar de lo mismo", acepta un vecino de Tocoa.

Al trafico de drogas se vincula el lavado de activos. En el municipio de Bonito Oriental la circulación del dólar es común; en las gasolineras y otros centros se ve a los clientes pagar con billetes de 20 dólares.

"Para los cuatro departamentos –Atlántida, Colón, Islas de la Bahía y Gracias a Dios- se necesita un buen equipo. Hay que fortalecer la oficina regional porque cada día los casos van en aumento", dijo Padilla.

Además, se requiere equipo y logística para contrarrestar la millonaria capacidad de los carteles de la droga.

Sólo en 2002, las autoridades confirmaron que por el territorio nacional pasaron 100 mil kilos de droga valorados en 600 millones de dólares.

Alfredo Landaverde, ex coordinador del Consejo Nacional contra el Narcotráfico, dijo que es difícil manejar cifras, pero si en cada avión que cae se encuentran hasta 1,500 kilos de droga hace suponer que es mucha la que pasa en otros aviones, lanchas y vehículos terrestres.

De toda esta droga, un porcentaje se queda en territorio nacional y es lo que ha degenerado en el problema social de la drogadicción y el narcomenudeo.

"Oportunidades, eso es lo que hace falta en esta zona", dice un vecino de Bonito Oriental. "En este municipio hay males que son necesarios para sobrevivir, pero la falta de oportunidades de desarrollo y el abandono gubernamental han sido factores determinantes en el crecimiento de esta actividad que ahora ya está arraigada en la población. Ya no quieren trabajar y los lujos y aspiraciones empiezan a cobrar vidas. El precio a pagar no lo sabemos aún", concluyó.

 

  • En el caribe hondureño, la Base Naval tiene cuatro apostaderos militares: Puerto Cortés, La Ceiba, Trujillo y ahora en la Laguna de Caratasca.
  • Los guardacostas de EUA trabajan de manera conjunta con la Naval hondureña para combatir el tráfico de estupefacientes.
  • El 6 de agosto de 2008, en una acción conjunta se decomisaron 7,145 kilos en una embarcación ubicada a 30 millas al norte de Caratasca.
  • La Diócesis de Trujillo ve con mucha preocupación la continua llegada de lanchas y avionetas con droga a esta región sin que ninguna autoridad haga algo.
  • La droga que llega a las playas de las comunidades que se encuentran en la ruta de la miseria y la pobreza es considerada una bendición del cielo.
  • La ausencia de una autoridad ha sido histórica. Ahora los grupos se han apoderado de gran parte de estos territorios, haciendo valer su ley con las armas.
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Esta avioneta con bandera venezolana fue encontrada quemada en Iriona el 29 de julio de 2008. Habría traído más de 2,000 kilos de cocaína.
Esta avioneta con bandera venezolana fue encontrada quemada en Iriona el 29 de julio de 2008. Habría traído más de 2,000 kilos de cocaína.

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